miércoles, 29 de septiembre de 2010

ANTIGUAS CRÓNICAS DE BOXEO DE ALFREDO RELAÑO EN "EL PAÍS"


JOSÉ MANUEL MORENO.

Para demostrarle al señor Sámano y a los lectores de este blog, que el boicot al boxeo no data desde la fundación de "El País", quede esta fenomenal crónica de Alfredo Relaño sobre el combate de Campeonato del Mundo WBC del peso superligero, entre Perico Fernández y el thailandés Saensak Muangsuring del 16 de junio de 1977, una entre tantas del gran Relaño, como también otras de otro "monstruo" como Julio César Iglesias. Por cierto, Canal Plus, que pertenece al mismo grupo editorial, daba y sigue dando boxeo en su programación. ¡Qué incoherencia! Dinero, vil metal...

"Escándalo en el Palacio de los Deportes por un veredicto justo"

ALFREDO RELAÑO 18/06/1977

El tailandés Saensak Muangsuring venció ayer por puntos a Perico Fernández y retuvo así su título mundial de los superligeros. El veredicto, justo a todas luces, enfureció al público del Palacio de Deportes madrileño, que arrojó todo tipo de objetos sobre el ring cuando se dio el veredicto de los jueces, en una reacción auténticamente lamentable.El púgil tailandés muy cambiado, peleó por vez primera en Madrid, boxeó más reposadamente, mandó en el cuadrilátero y evidenció enormes mejoras técnicas. Continúa, eso sí, basando todo en la enorme potencia de su pegada; clava los pies en la lona, mide esa media distancia óptima y lanza con precisión la derecha, a la espera de doblar con la izquierda. Su defensa, sin embargo, denotó una gran irregularidad, especialmente a la salida de las cuerdas, donde le ganó siempre la partida la cintura y rapidez de Perico. Este, sin embargo, dejó pegar demasiado a su rival, cubierto en las cuerdas, y la proporción fue siempre muy desfavorable para él. Además, apenas si pudo colocar algún golpe por dentro de la guardia de Muangsuring y en esas salidas de cuerdas, con reacciones vistosas, pero ineficaces de cara a las cartulinas de los jueces, Siempre le faltó un poco de rapidez y precisión para colocar buenos golpes en el rostro del tailandés. Lo hizo demasiadas veces por fuera.
Muangsuring supo acorralar al español, y aun sin llegar al rostro con claridad fue amontonando golpes que se señalaron en el pómulo izquierdo y ceja de ese mismo lado de Perico, así como puntos fundamentales. El combate, sin embargo, pasó por momentos inciertos, ya que Perico intentó colocar su terrible derecha en el rostro del tailandés -lo único que buscó realmente- fiando todo al golpe de suerte que no llegaría.
Ya en el duodécimo asalto, los jueces -italiano y mexicano- y el árbitro, daban puntuación muy favorable a Muangsuring. De tres, tres y cuatro puntos de margen. Perico tampoco consiguió el golpe definitivo en los tres últimos asaltos, pues la tónica del combate no varió prácticamente. Buena prueba de ello es que las diferencias finales en la puntuación oficial se mantuvieron. Perico, con una táctica absurda de encajar demasiados golpes -aunque sin peligro- para buscar unos pocos, a la postre inútiles, había perdido sin remisión.
Pero el espectáculo que se vio cuando el árbitro de la pelea, el norteamericano Jay Edson, dio como vencedor a Muangsuring fue algo que difícilmente lo podría explicar el aficionado más enojado. El público llenó en unos segundos el ring de todo tipo de objetos, alcanzó con uno de ellos al mismo árbitro, que rodó por la lona, y protestó airadamente un veredicto a todas luces justo.
El árbitro había hecho una labor que se podría calificar de perfecta, sin complicaciones, y las puntuaciones habían reflejado exactamente lo que ocurrió. Resulta inadmisible que los aficionados, por muy apasionados que sean, desconozcan las mínimas reglas por las que se rige el boxeo.
Realmente no es la primera vez que se da en el Palacio de Deportes un espectáculo tan lamentable, pues ya cuando perdió Durán ante Castellini ocurrió algo parecido. Pero entonces podía haber más duda y hubo menos escándalo.
Ayer, como el propio árbitro dijo, no existía ninguna, y el público de mostró no tener ni idea de boxeo y sí de lanzar objetos y de agredir. Sin ir más lejos, el secretario segundo de la embajada de Tailandia, señor Ruangfrin iba a presentar tras la gresca una denuncia por agresión al querer defender una bandera de su país, y se lamentaba de que el deporte sirviera en casos así para romper la concordia más elemental.
Perico Fernández, mientras tanto, en una muestra más del extraño espectáculo de la noche, parecía en el vestuario que había perdido cualquier otro menos él. Muy tranquilo tuvo que beberse una cerveza para pasar el control antidoping. Aparecía muy golpeado en el rostro.
En los restantes combates de la velada, Juan Francisco Rodríguez Dum Dum Pacheco y Alfredo Evangelista ganaron sin paliativos sus respectivos combates ante rivales sin entidad o que tuvieron y ya no retienen. Trioulaire, ex campeón europeo de los gallos, perdió por KO técnico en el sexto asalto, como el italiano Tosello, mientras que el francés Poncelet, que concedía doce kilos de desventaja a Evangelista veía tirar la toalla en el tercer asalto tras cuatro caídas. El final fue con este combate y se escucharon voces de tongo. La desilusión ya era completa.

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