lunes, 23 de julio de 2018

USYK YA TIENE OBJETIVO TRAS HACER HISTORIA: TONY BELLEW


ÁLVARO CARRERA
AS.com

Olek Usyk maravilló al boxeo en Moscú. El ucraniano barrió por completo a Murat Gassiev para llevarse los cuatro títulos (WBC, WBA, IBF y WBO) del peso crucero y ganar la primera edición de las World Boxing Super Series. Los elogios no tardaron en llegar. De ser un desconocido para el gran público hace un año ha convertirse en uno de los púgiles que más gustan. Antes de poder leer y escuchar todas esas alabanzas, Usyk quiso marcar su camino. Ha unificado su categoría derrotando a los mejores. Sabe que es el momento para hacer peleas con grandes bolsas. A por ellas fue.
En la previa Tony Bellew, que se encuentra en un semiretiro tras vencer dos veces a David Haye, afirmó que sólo volvería al ring para enfrentarse al vencedor de esta pelea o a Tyson Fury. Con ese órdago en el aire, Usyk no dudó replicarle. "Creo que Bellew dijo que quería pelear contra el ganador, si él no llega al peso crucero estoy dispuesto de pelear en el pesado", espetó todo el ring. El primer paso ya estaba dado. Bellew fue campeón del crucero, podría buscar ser indiscutido... pero la pelea vende igual hubiese lo que fuese en juego.
Segundos tardó Usyk en marcar su camino y sólo unos minutos Bellew en volver a contestar. "Usyk yo nací preparado. Vamos a hacerlo", publicó en su Twitter. El ucraniano sabe que no debe dejar la mecha se apague, cuando más se hable de su duelo, más dinero se llevarán. "Yo también estoy listo", le contestó el campeón unificado del crucero. Hay interés, sólo falta pactar el peso y hacerlo realidad. El peso crucero renació con los World Boxing Super Series, ahora está en su mejor momento.

lunes, 2 de julio de 2018

NO HABRÁ JOSHUA VS. WILDER HASTA 2019


ÁLVARO CARRERA
AS.com

Muchos ya se frotaban las manos. El anuncio del duelo entre Anthony Joshua (21-0, 20 KO) y Deontay Wilder (40-0, 39 KO) por los cuatro títulos del peso pesado parecía inminente. El estadounidense aseguró en las redes sociales que aceptaba las estipulaciones del británico... podia suceder de un momento a otro, pero en el boxeo todo puede cambiar. Lo hizo. La Asociación Mundial de Boxeo (WBA, en inglés) metió en un brete a Joshua: "o cierras una pelea ya o perderás tu título". La amenaza era seria y AJ no quería ceder ninguno de sus cinturones. Había sólo 24 horas y todo se dinamitó. Joshua entró por el aro y se enfrentará al aspirante oficial, Alexander Povetkin (34-1, 24 KO). Será, casi con total seguridad, el 22 o 29 de septiembre en Londres (Wembley o Twickenham).
Por tanto, no habrá Joshua vs Wilder en lo que resta de 2018. La opción que parecía muy cercana, pero los tira y afloja entre ambas partes lo han impedido. El motivo real es una incógnita, ya que el cruce de acusaciones es alto. Ninguno quiere la culpa de que el combate más esperado del año no se produzca. Ambos la tienen. Joshua ganó a Parker y pidió públicamente a Wilder para su próximo duelo. Después dijo que aceptaría por 50 millones de dólares. Wilder le envió una oferta al británico con esa cantidad para pelear en Estados Unidos. Ahí está el primer punto de roce, Joshua quería pelear en Reino Unido. Entonces Hearn mandó una contraoferta.
Eran 12,5 millones de dólares lo que le ofrecían a Wilder, quien dijo un 50-50 y la nueva réplica le daba 15 millones, sin variables. El estadounidense aceptó, creyendo desde su equipo y el mismo que hacían un gran esfuerzo. Lo es. "Acepté la oferta más baja de la historia por una pelea de este tipo", ha apuntado en su cuenta de Twitter. En este punto es donde reside toda la problemática. El estadounidense dijo públicamente que estaba de acuerdo y Hearn envió un contrato a su equipo. "El viernes responderemos con algunos apuntes", asegura el promotor británico que le contestaron. Esa réplica nunca llegó y la WBA se cansó de esperar. Quería movimiento en su cinturón y apretó la situación. En 24 horas se buscó un acuerdo final... pero todo era más largo, y Joshua fue claro: "No quiero perder ningún título. Primero Povetkin y después Wilder". Dicho y hecho.
La situación se podía haber evitado, pero la lucha por el mayor beneficio económico frenó todo. Los dos tienen la culpa y los fans deben esperar. Joshua tendrá una dura lucha ante Povektin, quien tras dos positivos siempre tiene detrás la sombra del dopaje. No gusta la pelea en su entorno. "Es muy complicada... aunque así AJ llegaría en su mejor momento a Wilder". Mientras, el estadounidense ya otea un nuevo rival, parece que Dominic Breazeale (19-1, 17 KO), a quien ya noqueó, gana enteros. Después se volverían a sentar con el 13 de abril de 2019 en la mente. Esa debe ser la fecha definitiva.

lunes, 18 de junio de 2018

LA REUNIFICACIÓN WILDER-JOSHUA, MÁS CERCA


ÁLVARO CARRERA
AS.com

La unificación de los pesos pesados entre Anthony Joshua (21-0, 20 KO y campeón ABM, FIB y OMB) y Deontay Wilder (40-0, 39 KO y monarca CMB) estaba estancada. La afición lo pedía, pero las partes no se entendían. Joshua reclamaba 50 millones de dólares para pelear. Wilder se lo ofreció por Twitter, pero debía ser en Estados Unidos y no convencía al británico. Sin pregonarlo a los cuatro vientos y enviando un contrato real, Eddie Hearn, promotor de Joshua, le dio la réplica al estadounidense. Este se calló durante tres semanas, lo que hizo entender a los ingleses que la pelea no se daría y comenzaron a barajar otros nombres... aunque el boxeo es impredecible y de nuevo se cumplió. Wilder utilizó de nuevo su cuenta de Twitter para confirmar que aceptaba la oferta. Habría unificación del peso pesado, sólo queda la oficialidad.
Pese a la demora, Eddie Hearn habló claro: “La pelea se hará”. Palabras claras, pero eso ocurrió el martes y hoy todavía no hay confirmación oficial. El inglés también lo explicó. “Si Wilder hubiese aceptado al principio sería en septiembre, pero por su retraso, nosotros teníamos negociaciones avanzadas con otros rivales y debemos recomponernos. Será difícil que sea en septiembre, octubre es la fecha más probable”, reconoció. La pelea se hace por deseo de Joshua. Quería a Wilder y no le ha importado mover sus planes. Su segunda petición es clara: pelear en Wembley ante 90.000 espectadores, como con Klitschko. Su sueño está cerca de cumplirse.

lunes, 11 de junio de 2018

TERENCE CRAWFORD YA ES UN GRANDE


ÁLVARO CARRERA
AS.com

Terence Crawford citó sólo 8.112 fans en el MGM Grand de Las Vegas (con capacidad para 16.000 espectadores). El estadounidense todavía no tiene el tirón mediático que su boxeo merece, pero tras derrotar a Jeff Horn esa masa social crecerá, seguro. Crawford ganó por KOT en el noveno asalto al australiano. Así le arrebató el mundial WBO del welter y logró un hito: ser el tercer boxeador en la historia que menos tiempo ha tardado en ser campeón en tres divisiones (ligero, superligero y welter). Lo ha hecho en 33 combates, dos menos que Floyd Maywether (el más precoz, Lomachenko, con 12). Datos de leyenda.
Crawford también mostró en la tarima de Las Vegas que no siempre es necesario lucir para ganar con contundencia. El estadounidense no pudo brillar porque el boxeo de su rival no dejaba. Constantes trabas deslucían la pelea, pero él no se obcecó. Horn salió a mandar, quería mostrar que era el campeón y fue directo a por Crawford. Este le toreo, fue dejando correr los asaltos y cada vez iba a más. Esquivar y percutir, de menos a más, pero sin crear dudas. Golpes abajo, arriba, upper, crochet. Todas las variedades entraban... y el rostro de Horn se iba hinchando.
El fuelle le duró a Horn cuatro asaltos. Desde ahí dejó de tirar manos. Se dedició a entrar en distancia y agarrar a Crawford. No eran las mejores condiciones para pelear, pero el estadounidense fue aumentando de manera progresiva la velocidad de su rodillo. Cada vez más golpes entraban en el rostro de Horn, el australiano devolvía menos y el final era inevitable. Llegó en el noveno asalto. Un crochet con la derecha entró directo a la pera de Horn, resistió, pero acto seguido otro con la izquierda le envió al suelo. Se levantó, pero estaba flotando. Crawford apretó, carrusel de golpes y ante la nula respuesta, el árbitro se cruzó. Ejercicio de madurez de Terence Crawford, supo esperar a que la fruta se cayese de árbol y la recogió. Exhibción para pasar la historia. Es uno de los grandes.

lunes, 7 de mayo de 2018

GOLOVKIN APLASTA A MARTIROSYAN

Bernardo Pilatti
ESPN Digital

Gennady Golovkin noqueó en menos de dos asaltos al armenio Vanes Martirosyan, ganó una histórica vigésima defensa consecutiva, conservó todos sus títulos de campeón mediano, envió un poderoso mensaje de autoridad a todas las figuras de su división y quedó listo para enfrentar a Saúl “Canelo” Álvarez el próximo 15 de septiembre.
La contundencia de su victoria debería eximir cualquier comentario adicional sobre su superioridad. Sin embargo, este combate, pese a lo breve, deja muchas conclusiones y definitivamente contribuye colocando el interés de los aficionados en lo que realmente importa: la competencia deportiva y la pelea que todos quieren ver, GGG vs. Canelo.
Por fin se pasa raya y se da vuelta la tapa del libro a la fastidiosa novela creada alrededor de los dos positivos por clembuterol de Canelo. Esta misma noche comenzarán las negociaciones para esa pelea y durante los próximos meses, el kazajo y el mexicano estarán en el centro de la atención mediática, exclusivamente por su pelea.
GGG venía de dos peleas que recorrieron la distancia completa. Su victoria sobre Daniel Jacobs primero y el empate contra Canelo después. Fueron combates donde, además de no vencer por la vía rápida, aparecieron detalles poco comunes en su desempeño como la cautela, la precaución defensiva y las dudas a la hora de arriesgar.
En ambas peleas, por momentos, se vio superado técnicamente y recibió golpes duros, tanto por la ofensiva de Jacobs como el contragolpe de Canelo.
A sus 36 años y con una división repleta de talento, la mayoría de la cual hace fila para enfrentarlo, las mayores expectativas de su batalla de este sábado pasaban por esa incógnita: ¿veremos a GGG ganar con problemas en una pelea de trámite o aprovechará la misma para recuperar su carisma ofensivo? Fue lo segundo. El kazajo entró decidido a darle poco tiempo en el ring a su rival y efectivamente, no se lo dio.
Tal vez, su intención haya sido trabajar la pelea por tres o cuatro asaltos para ejercitar su ofensiva de menos a más, pero en el mero primer asalto, en el de teórico estudio, Martirosyan lo conectó duro con una combinación al final del episodio que consiguió conmoverlo. De inmediato hubo cambio de planes y la orden fue salir a masacrarlo antes que el armenio que se quitara el óxido de dos años sin pelear.
Martirosyan había planteado una buena estrategia. Moverse siempre, utilizar el jab para establecer la distancia y conectar desde afuera o entrando, evitando siempre el intercambio directo. Lo hizo en el primer round, en el segundo GGG no se lo permitió. Allí fue el de siempre. Lo llevó a las cuerdas, le frenó la salida con un gancho de derecha durísimo y cuando lo tuvo a tiro, apeló a una secuencia infernal para terminarlo. Derecha por afuera a la cabeza, doble izquierda replicada por dentro, otra derecha al mismo lugar y una izquierda para rematar cuando la mirada perdida del armenio ya mostraba que estaba fuera de la conversación.
La pelea terminó como lo predecían todos los pronósticos, aunque quizás fue más temprano de lo que se esperaba. Martirosyan nunca fue noqueado, ha demostrado resistencia al golpeo y un peso similar al de Golovkin. A la hora del combate el campeón subió en 173 libras y el armenio en más de 170. Sin duda, el interés primordial de GGG era demostrar que no le pesa la edad y su poder está intacto.
En el breve tiempo de pelea, además de la contundencia, Golovkin sorprendió con su volumen de golpeo, especialmente la metralla pesada. Lanzo 84 golpes y conectó 36, mientras que en impactos de poder acertó 16 de 30 enviados a la humanidad de Martirosyan. Que en este último rubro haya superado el 50 por ciento de efectividad, habla muy bien sobre su desempeño.
Al detalle estadístico en las conclusiones, hay que agregar el valor mental de la victoria por la vía rápida en un campeón del cual no solo se espera que siempre venza por KO, su historia se lo exige y la fanaticada lo mide bajo ese único rubro. Ganar de esa forma esta vez era una obligación y cumplió con la ley de su palmarés.
Al final de la pelea, Golovkin eludió por tres veces la misma pregunta: ¿si no fuera Canelo, a quien desea enfrentar del nutrido talento en las 160 libras? Se le nombraron a Charlo, Jacobs, Saunders, entre otros, pero Golovkin se limitó a decir que quiere enfrentarlos a todos, no tiene preferencias. Apenas dijo lo obvio sobre Saúl Álvarez, “si está listo, yo estoy listo, entonces vamos hacerlo en septiembre”.
No hay otro plan en la estrategia comercial de Golovkin. Es el único combate millonario en su camino y por cierto, de todos los rivales potencialmente peligrosos en las 160 libras, hoy Canelo es el que provoca menos riesgos porque las condiciones alrededor de la nueva pelea han cambiado mucho y las expectativas deportivas serán diferentes. Un tema sobre el cual escribiremos mucho en las próximas semanas.
La negociación para ese combate será rápida, no hay mucha especulación sobre la necesidad que tienen ambos (Canelo y GGG) de acordar ese combate. Tal vez, las demoras se den por la discusión sobre las ganancias en el nuevo contrato. Es evidente que cambiaran las condiciones y Golovkin reclamará una parte mayor de la bolsa, a la acordada en el contrato anterior.
Canelo sigue siendo el lado A, pero llega golpeado por todo lo sucedido en estos meses y sin alternativas lucrativas que puedan sustituir al kazajo en la fiesta del 15 de septiembre. Se habla de que en caso no ocurra la GGG-Canelo2, estaría decidido enfrentar al irlandés Gary O'Sullivan en una pelea de trámite.
En caso no haya acuerdo y caiga la revancha con Canelo, muy seguros estamos que Golovkin no enfrentará a Jermall Charlo (campeón interino CMB) o Daniel Jacobs (flamante retador mandatario al cinturón de súper campeón AMB) ni tampoco unificará con Billy Joe Saunders (campeón OMB) ni al retador mandatario de la FIB, Sergiy Derevyanchenko. GGG, tomará de inmediato el invento que ya dio a conocer Bob Arum para uno de sus pupilos predilectos, el campeón regular AMB, el japonés Ryota Murata.
El presidente de Top Rank quiere llevar a GGG a Tokyo para que exponga sus cinturones en una millonaria batalla. ¿Alguien duda que el kazajo necesite tiempo para pensar en esa oferta?
Bajo esas expectativas, no habrá muchas dilaciones en negociar y acordar la pelea del 15 de septiembre. Las dos partes querrán finiquitar rápido ese asunto para iniciar la promoción, organizar los campamentos y tener claro un negocio que necesita que les haga recuperar las pérdidas de este cinco de mayo.
Es verdad que la batalla contra Vanes Martirosyan nos dejó gusto a poco, pero las conclusiones no son tan pocas y será mucho lo que hablaremos de Golovkin en los próximos días. La contundencia de su KO en Carson, fue una demostración de poder por un lado y un golpe de autoridad por el otro: es el principal campeón y tiene el control de la categoría. Le pese a quien le pese.

lunes, 23 de abril de 2018

GERVONTA DAVIS ARROLLA A CUÉLLAR Y RECUPERA EL TÍTULO MUNDIAL


ÁLVARO CARRERA
AS.com

En la esquina de Gervonta Davis se echó en falta a Floyd Mayweather. El estadounidense no acompañó a su protegido en esta ocasión y Davis se encargó de darle envidia a Money. Tras no dar el peso ni convencer en su última pelea, el prospecto a gran estrella mundial se exhibió. Jesús Cuéllar fue valiente, pero no pudo con la contundencia del púgil de Baltimore. Tres asaltos le bastaron para enviar tres veces a la lona a su rival y finalizar la pelea. El argentino no era capaz de frenar las acometidas de Davis. 'Tank' volvió a mostrar su mejor nivel, ahí es imparable. Vuelve a ser campeón mundial del superpluma, esta vez en su versión WBA, pero lo más importante: dejó claro que con ese nivel pocos pueden ni tan siquiera cuestionarle.
Cuéllar salió decidido a molestar a Davis, no sería un invitado a su fiesta. Al menos lo intentó. El argentino fue quien comenzó a llevar el ritmo, y el estadounidense estaba cómodo. Le respondía con duras manos variando los planos y los upper iban entrando con gran facilidad. Trabajo de destrucción. En el segundo asalto llegó la primera caída. Esquivó Davis y con una izquierda potente abajo envió al suelo a Cuéllar, se recuperó, pero estaba tocado. Le había hecho daño, y tenía claro el camino.
Davis cada vez estaba más cómodo, lanzaba ráfagas más largas y en la parte final del tercer asalto comenzó a acorralar contra las cuerdas a Cuéllar. Era el final. Con dureza golpeó abajo Tank, y el argentino volvió a ceder. Demostró arrojo, porque otra vez se rehizo... aunque ya estaba roto. Davis se fue a por él, sacó sus golpes más potentes y aunque Cuéllar tenía la guardia bien armada se fue al suelo y ya no se levantó. Los cañonazos de Davis le fundieron. El de Baltimore lo celebraba con su esquina, salvo con Mayweather, que esta vez lo vio desde casa. Su mentor dominó el boxeo mundial durante años, él quiere imitarlo. Cualidades tiene, lo demostró, falta que la cabeza lo acompañe.

Charlo dejó el KO de la noche; Vargas y Broner firmaron nulo
La cartelera de Brooklyn tenía tres combates muy interesantes. El estelar enfrentaba (sin título en juego) a Adrien Broner y Jessie Vargas, que firmaron nulo. La pelea tuvo dos partes muy diferenciadas. Vargas dominó la primera, variando los planos y colocando las mejores manos. Broner no estaba cómodo y lo comenzó a estar a partir del sexto asalto, cuando Vargas bajó físicamente. El estadounidense estuvo más centrado en esta ocasión y se notó. Dejó ver su mejor boxeo e igualó la contienda. Los jueces dieron empate (115-113, 114-114 y 114-114) y ambos quedaron en hacer la revancha. Encandilaron y seguró que llegará. Antes de esa pelea, Jermall Charlo se apuntó el KO de la noche ante Centeno. El estadounidense fue muy superior y cuando tuvo a su rival en la corta distancia lo masacró con sus crochets. En el segundo asalto puso fin a la pelea y se llevó el título interino WBC del peso medio.

jueves, 19 de abril de 2018

EL PUPILO DE FLOYD MAYWEATHER, GERVONTA DAVIS, QUIERE RECUPERAR SU TRONO

Álvaro Carrera
AS.com

Eclipsado por el revuelo que su mentor, Floyd Mayweather, formó junto con Conor McGregor, Gervonta Davis (19-0, 18 KO) firmó una de esas historias que un púgil nunca puede olvidar: Davis no cumplió con la báscula. Era campeón mundial IBF del superpluma, ganó a Fonseca (con polémica), pero fue desposeído de su título. En el peso, primer asalto de un combate, el prospecto estadounidense probó la lona. Su calidad es indudable, pero en ese combate ni hizo lo que todo púgil debe hacer ni tampoco convenció. Su tren de vida cada vez se asemeja más al de su mentor y los rumores comenzaron.
Durante los días que han trascurrido desde esa pelea (129), Davis ha recibido infinidad de críticas. Su estilo bravucón ha hecho que conteste a algunos, y apunte al resto. Este sábado en Brooklyn es la fecha que ha elegido para cobrarse lo pendiente con todos sus detractores. Se medirá al argentino Jesús Cuéllar (28-2, 21 KO) por el título WBA del superpluma. Es claro favorito. Ha ganado a púgiles de mayor entidad y Cuéllar sube de categoría tras perder su última pelea... pero muchos son los interrogantes que sobrevuelan sobre el pupilo de Mayweather.
¿Cumplirá con la báscula? ¿Ganará con solvencia? Él deja claro en sus redes sociales que sí, lo hará, pero la duda existe. Hasta su traspié (fuera del ring, porque sigue siendo invicto) con Fonseca, Davis había dejado pocas dudas. Es bajo para su peso, pero lo compensa con arrojo, buen juego de pies y un ritmo endiablado a la hora de tirar manos. Un rodillo y quiere volver a serlo. Cuéllar es su próximo objetivo. Quiere recuperar su trono.