martes, 1 de agosto de 2023

EL REY CRAWFORD

 

Cristina Parra

AS.com

La esperada unificación del peso welter tiene un ganador, y ese es Terence Crawford (40-0-0, 31 KO). Bud se proclamó campeón indiscutido de la división al ganar a Errol Spence (28-1-0, 22 KO) por TKO en el noveno asalto esta madrugada en el T-Mobile Arena de Las Vegas en un combate impecable. Se impuso en el duelo de invictos y mandó a la lona hasta en tres ocasiones a The Truth. Ambos peleadores vieron con buenos ojos una revancha (el contrato tiene una cláusula que lo respalda). Sergio García (34-3-0, 14 KO) perdió por primera vez antes del límite ante el cubano Yoenis Téllez (6-0-0, 5 KO).

Una moneda decidió el orden de salida al ring. Spence fue el primero en hacer el camino, y le siguió Crawford con el rapero Eminem a su lado. Ambos púgiles empezaron tanteándose y Spence se animó con el jab. Conectó una combinación que puso a Crawford contra las cuerdas, pero sin generar mucho peligro, a lo que este respondió con golpes sueltos. En el siguiente round, Bud fue a por el cuerpo de Spence mientras se movía por el ring. Con una combinación de una izquierda y un potente derechazo, The Truth se fue al suelo. Pudo levantarse y continuar. Crawford siguió con su castigo, pero le salvó la campana. Salió recuperado al tercer asalto y volvió a poner contra la esquina a Bud, conectándole una serie de manos. Pudo liberarse sin muchos problemas, se mostraba muy calmado, y volvió a conectar sus manos rápido. Spence presentaba una hemorragia nasal en el inicio del cuarto round. Ambos llegaban con buenas combinaciones, pero Bud estaba más acertado y se le veía más entero. The Truth tenía que retroceder ante la ofensiva de Crawford.

Bud salió como una bestia, conectando potentes derechazos. Spence estaba claramente tocado, pero no se rendía. Nunca se había visto en una situación así y no dejaba de lanzar manos. Su rostro estaba completamente ensangrentado y lanzaba manos poco precisas, Crawford estaba haciendo un combate impecable. En el séptimo asalto, Spence volvió a ir al suelo. Se levantó, pero con una fuerte derecha cayó de nuevo. La campana le salvó otra vez. El desenlace era inevitable. Crawford movía a The Truth por el ring y le temblaban las piernas. El castigo no cesaba, Spence aguantaba como un campeón, pero el árbitro paró el combate en el noveno asalto al ver la superioridad de Bud que seguía conectando combinaciones.

Crawford fue a abrazar y a felicitar a Spence nada más terminar el combate. Bud se proclamó campeón indiscutido del peso welter en la esperada unificación de la división, que apunta a una revancha. “Tenemos que hacerlo de nuevo”, declaró The Truth al finalizar el pleito. Spence perdió su invicto y sus tres cinturones, pero seguía con una sonrisa en la cara. “Estoy bendecido. Nadie me creía cuando lo decía, pero yo creía. He ganado a Spence. Nada es imposible para mí. Esto significa todo para mí. Decía que era lo suficientemente bueno y lo he demostrado. Se lo he enseñado al mundo”, compartió Crawford.

LAURA FUERTES: "ME PREGUNTAN POR QUÉ PELEO CON ESTA CARA DE NIÑA"

 

JAVIER SÁNCHEZ

Recuerda Laura Fuertes que a los 16 años quiso empezar en el boxeo y tanto apoyo recibió en su casa, tanta comprensión, tanto aliento que su padre, Manuel, se apuntó con ella. "En mi gimnasio, el Asturbox, en Gijón, había una oferta que duraba tres meses y fuimos los dos. Él lo dejó rápido, pero yo me quedé", rememora en conversación con EL MUNDO la primera boxeadora española clasificada para unos Juegos Olímpicos. Antes que ella, desde los Juegos de París 2024, hubo 48 púgiles hombres en competición y hasta tres medallistas -Enrique Rodríguez, Faustino Reyes y Rafa Lozano por partida doble-, pero ninguna mujer. No se puede hablar de igualmente, precisamente.

¿El boxeo es un deporte machista?

Depende cómo lo mires. Como te decía, yo he tenido la suerte de recibir el apoyo de mi familia y en mi gimnasio siempre he estado valorada. Diría que ningún boxeador piensa que las mujeres somos inferiores porque ven lo que entrenamos, lo que sufrimos. Pero entre el público hay de todo. A veces sí tienes que aguantar comentarios machistas: me dicen que el boxeo no es algo femenino o me preguntan por qué peleo con esta cara de niña.

De Monteana, una pequeñísima pedanía de Gijón, al lado de los altos hornos de ArcelorMittal, una zona trabajadora, Fuertes lo había probado todo antes del boxeo. Practicó natación hasta que se quemó, como tantos y tantas, dedicó un par de temporadas al baloncesto y el tenis, descubrió el karate y finalmente se subió al ring con toda la intención de competir, de hacerse un nombre. "Sé que ahora hay mucha gente que boxea de manera recreativa, solo como entrenamiento, pero yo soy muy competitiva. No hay nada que te dé la adrenalina que te da la competición. La verdad es que antes del boxeo probé muchas cosas, pero hacía tiempo que me llamaba la atención. Veía vídeos en Youtube e Instagram, lo seguía en televisión. Un día mi madre me llevó a una velada y ya lo tuve claro", comenta Fuertes.

En su camino hubo una mudanza, al Centro de Alto Rendimiento de Madrid, en 2019, y una decepción. Antes de los Juegos de Tokio 2020, ya estaba preparada para ser olímpica, ya tenía los movimientos, ya tenía la experiencia, pero la pandemia del covid anuló un Preolímpico y no pudo ni tan siquiera optar a la plaza. Por eso esta vez, a la primera oportunidad, en el pasado Europeo de Cracovia, ¡bingo!

"Si ganaba el combate por el bronce tenía billete para París 2024 y en el segundo asalto ya sabía que ganaba. Cuando acabé me puse a llorar, bajé del ring llorando y no paré de llorar incluso cuando me entrevistaron. Fue muy emocionante"; relata. Necesitaba esa clasificación. Porque quizá era su única oportunidad de ser olímpica. Pese al 'boom' del boxeo recreativo, el deporte está en crisis y no llegue a los Juegos de Los Ángeles 2028. Sus líos federativos y el estigma de la violencia le persiguen. "Hay que cambiar esa visión, pero no va a pasar de un día para el otro. Peleamos con protecciones y con mucha seguridad. El boxeo no es una pelea en la calle", defiende Fuertes que cree que su deporte aún puede volver a los tiempos en los que creaba estrella y llenaba pabellones. No en vano, las veladas organizadas por Ibai Llanos son un éxito año tras año.

Estas veladas son un problema o una oportunidad para el boxeo.

Las dos cosas. Nos dan mucha visibilidad y estoy segura que hay gente a la que le pica la curiosidad. Quizá haya quien se apunte a un gimnasio después de ver una velada de Ibai. Por otro lado, dan un poco de rabia. Los influencers que pelean apenas le dedican cuatro meses y, pese a ello, llenan estadios y tienen millones de espectadores en Twitch. Estaría bien intercalar combates de famosos con combates de profesionales para que el público, sobre todo los jóvenes, vean qué es el boxeo de verdad.