lunes, 6 de mayo de 2013

"LOS TÍTULOS SE GANAN COMO MARAVILLA ANTE CHÁVEZ"

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Los hombres del boxeo suelen ser personas que llevan consigo una historia de vida muy particular. La de Pablo Sarmiento, el entrenador de Sergio “Maravilla” Martínez, no es la excepción. A sus 42 años, el cordobés oriundo de Las Varillas estuvo en Salta visitando algunas escuelas municipales de box amateur, compartiendo con Mario Moreno (presidente de las escuelas), y se hizo un tiempo para acercarse al diario El Tribuno. Y recordó: “Yo estuve acá, en el diario, cuando defendí el título (sudamericano) con el Gauchito Paz en el Delmi”.

¿Cómo llega el boxeo a tu vida?
Por intermedio de mi familia, todos eran boxeadores... mi viejo, mis abuelos, mis tíos y mis primos. A los 12 años me metí a un gimnasio. Comencé en Las Varillas con el profesor Antonio Farías, todavía me acuerdo mucho de él. Me hice amateur y en la zona quedaban pocos rivales, había otro gimnasio más grande en Villa María, a 100 kilómetros. Como no tenía dinero viajé durante seis años a dedo, viajábamos con Fabricio Oberto, el de la NBA, el jugaba en Ameghino de Villa María. Me hago profesional y me acuerdo que mi entrenador me dijo que el pueblo ya me quedaba chico, que tenía que buscar una ciudad donde hubiera televisión y todas esas cosas, así que me fui para Buenos Aires.

Y en Buenos Aires, ¿qué pasó?
Tuve suerte de caer en manos de un buen entrenador como Juan Carlos Pradeiro; al principio, en Buenos Aires, nos iba bien porque había peleas y la Federación nos ayudaba, después se hizo muy difícil. Peleábamos cada cuatro o cinco meses y para los que teníamos familia era complicado: no podíamos pagar un alquiler. La necesidad me llevó a usurpar una casa para vivir. Fue de 1996 en adelante, a pesar de estar tan mal, yo nunca dejé de entrenar, seguía y pude ser campeón sudamericano (ligero), latino e IBO. Después, la situación en el país se hizo insostenible y en el 2000 me fui para España.

¿La historia empezó a cambiar?
Sí, pero al comienzo no fue fácil, sin papeles no te dan trabajo en ningún lado. Con Sergio (Martínez) estuvimos trabajando así y corrés el peligro permanente de que la Policía te pare y te deporten a tu país. Muchas veces tuvimos que disparar de la Policía, fue muy complicado... Además, sin papeles tenés que trabajar de cualquier cosa. Mucho tiempo laburé de seguridad, un tiempo lo hice en una fábrica de noche medio escondido; otro de los trabajos fue ir al campo por la noche a cargar pollos, camiones enteros que teníamos que llenar por 20 o 30 euros que no era nada. Fue muy duro.

¿Qué fue lo más duro que te pa só?
Lo más duro fue una noche que nos llevaron al campo, había unos 7.000 pollos y teníamos que agarrar seis, tres en cada mano, y cuando los agarras empiezan a aletear y a largar mierda. Llovía un montón estábamos embarrado y llenos de mierda de los pollos. Fue lo peor que me tocó hacer, había quedado muy mal físicamente y también de la cabeza. Fue la peor noche de mi vida. Después de eso, es como que me hizo un clic en mi cabeza, me fui a las Islas Canarias, ahí daba clases particulares y en un gimnasio empezó a revertirse la situación.

¿Y qué momento grato te gusta recordar?
Pase una noche inolvidable cuando me llevan de España a Inglaterra para pelear por el título del mundo. Me llevan con 12 peleas perdidas, iba de punto ante Billy Schwer, pero yo había entrenado más de seis meses y esa noche lo dejé nocaut en el 11er. round, fue increíble. Después regrese a España y cobraba entre 60 o 70 mil dólares, el cambio era una realidad... empezaba a vivir mejor.

¿Cómo conociste a Martínez?
Después de que él llega a España y no la pasa tan bien, estaba en una situación jodida y en el momento que decide volverse a la Argentina revolviendo la ropa, en un pantalón toca algo que primero pensó que era dinero, metió la mano y sacó un papel con un número de teléfono que le había dado Juan Carlos Pradeiro para que me llame a mí. Me llamó y a las dos horas estábamos juntos. Cuando me llama desde Madrid, yo estaba en la provincia de Guadalajara, le dije que se tomase el tren y yo lo esperaba en un pueblo. Cuando lo ví llegar estaba con su novia, toda la ropa sucia y una cara de cansado bárbara. Ahí empezó la historia, ese fin de semana ya estaba entrenando. No nos conocíamos, yo lo había visto una o dos veces entrenando en la Federación y algo me acordaba de un zurdo interesante, pero muy poco.

¿Qué te dejó la noche en Vélez?
Sensaciones muy buenas, el balance de nosotros es excelente: 45 mil personas en el estadio, nunca se había visto en Argentina. La verdad, que muy contento porque esa noche llovió, hubo truenos, refucilos y la gente no se movió del estadio y vimos una gran pelea, en la que vino un inglés que no dejo nada, tiro toda la carne al asador y no le alcanzó. No fue suficiente para llevarse el título.

¿Cómo viste el combate, hubo sensaciones encontradas?
Pasa que la gente vino a ver una pelea como la que hizo con Chávez Jr., el mexicano era el campeón y Sergio le pego una paliza y le ganó muy bien el título. Murray le hizo una buena pelea, muchos opinan que gano por un punto, para mí, desde el rincón, Sergio gano por uno o dos puntos. Y estamos hablando de una pelea muy pareja y eso no te alcanza para ganar el título. La corona se gana como la gano Sergio ante Chávez, con una tremenda paliza en los 12 asaltos a pesar de lo que paso en ese último round.

¿Pero en cuanto a rendimiento, no fue el mismo que ganó el título?
El inglés es un boxeador muy cerrado, muy fuerte y no le dio chances de hacer su boxeo. Yo soy su entrenador, sé cómo está él e hizo un trabajo correcto. Todos los rivales son distintos, Murray seguramente lo estudio mucho a Sergio y le planteo una buena pelea.

¿El marco, el contexto, influyó sobre Martínez?
No creo que le haya jugado en contra, Sergio sabía que tenía que estar muy concentrado y no perder la cabeza. Pasa que fue mucha gente a ver otra pelea y los rivales no son iguales.

¿Cómo estaba cuando volvió al vestuario?
No estaba con bronca, lo noté muy dolorido de la mano, todo el equipo lo estaba felicitando, lo vi bien. En la pelea, los primeros cinco asaltos lo vi ganador, en los últimos dos también. Son siete, otros lo ven de otra manera. Muy contento por todo lo que se vivió esa noche. Una fiesta increíble.

¿Creés que la gente acompañó, hubo química?
La gente respondió bien, no paro de cantar y en muchos asaltos se escuchaba solo al público y eso al boxeador lo levanta. Hubo conexión, se siente mucho a diferencia de combates en Las Vegas o en Nueva York. La verdad que la gente se hizo sentir.

¿Se vienen las revanchas?
No creo que haya revancha ni con Chávez ni con Murray. Ahora Sergio tiene todo un año para recuperarse de la mano, seguramente en marzo o abril estará peleando de nuevo y ya veremos el lugar, la fecha y quién será el rival.

¿Cómo fue lo de la mano?
El siente la lesión en el segundo asalto pero recién en el 11er. round me avisa lo de su mano. El siempre quiere sacar las cosas adelante, tiene mucho amor propio; con dolor o sin dolor, siempre quiere sacar las cosas adelante. Pelear así te pasa factura después de la pelea.

¿Las lesiones hacen más prematuro su retiro?
 Seguramente que sí, Sergio está sufriendo mucho, las lesiones que tiene son importantes, la rodilla por más que esté operada no es lo mismo, no es lo mismo bajar una montaña con el pie bien a bajarla con la rodilla operada, le afecta cada vez más. Seguramente que las lesiones vayan a acelerar el retiro de Maravilla. Una lástima.

¿Quiénes pueden ser sus próximos rivales?
Hay varios: Miguel Cotto, Mosley, muchos... pero la verdad que no depende tanto de los rivales sino de la televisión que acepte los posibles nombres para Sergio.

Después de la pelea con Murray, hubo muchas críticas y dudas. ¿Por qué?
Hay que respetar las opiniones de la gente, yo entiendo que fue una pelea muy ajustada. Ahora, lo que no voy a permitir es que salgan a hablar de otra cosa que no haya sido la pelea, como salieron a hablar Coggi y Castellini (pusieron en duda la defensa de Sergio Martínez en Vélez).

¿Qué pasó, tenes algo para decir?
Sí, se trata de gente resentida porque si ellos no supieron hacer las cosas como las tenían que hacer no es culpa de Sergio ni de su equipo. Ellos son boxeadores resentidos que no pueden salir a hablar de robo, y mucho menos Látigo Coggi, que en Tucumán lo tuvieron una hora atado para que no se cayera (en 1993 contra Eder González). Y menos el hijo, no tiene idea. Buscaron su minuto de fama y lo tuvie ron.

¿Cómo sigue el futuro de Maravilla?
Quisiera que haga dos peleitas más y luego se retire. Imagino que después seguirá trabajando con su equipo fichando boxeadores de Argentina y Sudamérica. Trabajará con las empresas de España, tiene futuro empresario. También lo buscan para hacer publici dades, él es medio guapera (risas).

3 comentarios:

Enrique Rodrigo dijo...

¿Alguien me podrías explicar qué sucedio para que Maravilla rompiera con este señor?
Muchas gracias

JOSE MANUEL dijo...

Con Pablo, no rompió, Pablo se aprovechó de las diferencias de Sergio con Gabriel. Y qué curioso y qué triste, que este hombre no cite ni una sola vez a su hermano.

Enrique Rodrigo dijo...

Perdone mi error. Mi pregunta era realmente sobre la ruptura entre Maravilla y GABRIEL.

En cualquier caso ya leido la respuesta de D. José Manuel: Gabriel y Sergio tuvieron problemas y Pablo se quedó al mando.