lunes, 23 de noviembre de 2015

CANELO ÁLVAREZ: "EMPIEZA MI ERA"

JUANMA LEIVA
AS.com

“Empieza mi era”, declaró Saúl Canelo Álvarez pocos minutos después de convertirse en el nuevo campeón del mundo del peso medio del Consejo Mundial (CMB). El mexicano derrotó a Miguel Cotto por decisión unánime (117-111, 119-109 y 118-110) de unos jueces a los que convenció más la actitud ofensiva del de Jalisco. Canelo, de 25 años, queda así con un récord de 46-1-1 y con un futuro por definir. Golovkin vio la pelea en directo en las gradas del Mandalay de Las Vegas y escuchó como el mexicano afirmaba estar dispuesto a enfrentarse a él. Está por ver qué camino toma cada uno.
Todo después de llevarse un combate donde cada púgil se ciñó a su papel, y el del nuevo campeón fue de protagonista. Canelo, más potente físicamente, tuvo la iniciativa y suyos fueron los primeros golpes claros ante un Cotto en permanente movimiento y a la espera de una oportunidad. No era fácil, porque el mexicano no sólo lanzaba, sino que no descuidaba en ningún momento una defensa muy trabajada. Esa mezcla le permitió ir decantando a su favor los asaltos más apretados y, según Compubox, también conectar más: 32% por el 21% de su rival.
Fue en el octavo episodio cuando ambos tomaron más riesgos y donde llegaron los mejores momentos de la pelea. Cotto fue capaz de llegar en varias buenas combinaciones, pero sin la contundencia necesaria para dar la vuelta a un combate de una calidad reseñable, pero que dejó cierto regusto a que la batalla podía haber sido mucho mayor.
Como, por ejemplo, la que le precedió. Porque en la victoria del 'Bandido' Vargas para arrebatarle el Mundial superpluma (CMB) al japonés Takashi Miura, decidida por KO técnico en el noveno, no faltó de nada. Duelo con diferentes alternativas donde el azteca comenzó mejor, el nipón se rehizo e incluso mandó a la lona a su rival, pero en el que el campeón acabó sucumbiendo (así lo entendió el árbitro) ante la potencia de la derecha de un Vargas capaz de desarrollar un vistoso boxeo de ataque, mientras lidiaba con dos profundos cortes en ceja y pómulo.