
BRIAN CAMPBELL
ESPN.com
Fue una lucida
noche de boxeo en dos continentes el sábado, desde un impresionante nocaut de
Gennady Golovkin en Mónaco hasta la guerra en el Mandalay Bay. Aquí tenemos
cinco impresiones de lo que vimos y aprendimos:
1. Pese a él mismo, el boxeo continúa sorprendiendo
Muy a menudo, la cobertura y el diálogo del boxeo se concentra en lo
negativo: las peleas que no se realizan o no resultan a la altura de las
expectativas; decisiones de los jueces que parecen improbables -- en el mejor
escenario -- o de un robo en el peor de los casos; promotores que no hablan con
las televisoras y viceversa; mordidas a las orejas y el Fan Man; boxeadores que
son arrestados, que públicamente hunden sus rostros contra sus genitales o, que
actúan como bufones.
Y cuando el boxeo lo hace bien, hasta el más cínico de los testigos lo
único que hace es quedarse en el fondo, aplaudir y reconocer que los peleadores
profesionales son atletas como ningún otro. Piensen en la transmisión repetida
del resumen en "SportCenter" del shortstop que sangra de la nariz luego de que
una rola, en el papel rutinaria, se le estrella en el rostro; y luego vean la
imagen de Brandon Ríos y, especialmente, Mike Alvarado, al final de su guerra de
12 rounds. Extenuante se queda corto para describir su combate. La condición
física de ambos hombres debió ser muy buena para aguantar lo que hicieron, sin
tomar en cuenta su extraordinario corazón y coraje.
Hubo ocasiones durante la pelea del sábado en Las Vegas donde los golpes
fluían con tal velocidad y ferocidad, que el dominio cambiaba con una rapidez
relampagueante, que no había esperanza para mantener notas detalladas y
certeras; no había otra opción más que sentarse con la boca abierta,
sorprendidos. Y pese a que la atención estará -- justificadamente -- hacia el
castigo que ambos hombres se propinaron mutuamente, también hubo para destacar
-- mentalidad para boxear así como fortaleza física, particularmente por parte
de Alvarado, cuyo éxito llegó no solamente por sus derechazos y ganchos con la
izquierda, pero con sus pies y su habilidad para moverse lateralmente, cambiar
su posición y reducir la efectividad de su oponente.
Fue una de esas noches destacadas, donde estar sentado en ringside
resultó ser un privilegio. Y, aunque nos arriesguemos a incurrir en una de esas
actividades extra-curriculares y tontas que mencionamos previamente, con esta
guerra pisándole los talones a la de Timothy Bradley Jr.-Ruslan Provodnikov,
¿ustedes creen verdaderamente que HBO extraña a Adrian Broner o Bernard Hopkins
actualmente?
2. Ser respetuoso afuera del ring no evita que vayas a la guerra
adentro del mismo
Olviden la tensión en el ring inmediatamente tras finalizar la pelea, que
llegó con la adrenalina a tope y Ríos, a quien le sacudieron el cerebro dentro
del cráneo durante 12 episodios, lidiando con el hecho de que sería su primera
derrota. Concéntrense en la promoción para el combate y el respeto mutuo que se
mostraron ambos púgiles. Habían estado en una guerra antes y a punto de chocar
otra vez, pero en cada oportunidad, sonrieron, estrecharon las manos e incluso
se abrazaron durante el pesaje. Al final de la noche, ambos fueron al mismo
centro de traumas en el mismo hospital. ¿Quieren apostar que, al igual que
Arturo Gatti y Micky Ward, ellos estuvieron en algún punto ocupando camas
adyacentes y, al amanecer, se elogiaron mutuamente por lo que se habían hecho
uno al otro?
3. GGG sigue adelante
De acuerdo, nadie esperaba que Nobuhiro Ishiada venciera a Gennady
Golovkin. Es dudoso que mucha gente que no fuera la señora Ishida esperara que
él lograra al menos una pelea disputada. Ishida tampoco ayudó mucho para su
causa, al no usar su jab y su alcance, optando mejor por plantarse ante Golovkin
y pelear.
Pero, aunque en el boxeo no se otorgan puntos oficiales por estilo, la
forma en cómo un púgil gana la pelea cuenta mucho, y el derechazo espectacular
que derribó y noqueó a Ishida en el tercer round aportó para la leyenda
creciente de Golovkin, quien combina un estilo de presión, acosador y sofocante
de una víbora pitón, con el repentino y malicioso ataque de una víbora de
cascabel.
Es una bestia dentro del ring, pero afuera es un caballero. Cuando Dmitry
Pirog sane de una lesión en la espalda, su encuentro pospuesto contra Golovkin
es prácticamente un hecho. Y el prospecto de que GGG choque contra Sergio
Martínez, para ver quién es efectivamente el mejor peso medio del mundo, es algo
para saborearse.
4. Hay pocas cosas que igualan a los aficionados británicos en una
pelea
En el orden de importancia, no hay nada extraordinario acerca de Derry
Mathews ni de Anthony Crolla. Para darnos una idea, Crolla fue vencido por
Matthews, quien a la vez fue noqueado por Gavin Rees, quien también fue
noqueado, pero por Adrien Broner. Matthews y Crolla se combinaban para sumar 12
derrotas, previo a subir al ring en la Echo Arena de Liverpool, en la pelea
co-estelar de la función donde Tony Bellew defendía su cetro semi completo
contra Isaac Chilemba. Pero los aficionados británicos los apoyaron de forma
ensordecedora cuando hacían su arribo al cuadrilátero, que parecía que Lennox
Lewis iba a pelear contra el fantasma de Henry Cooper.
Uno de los motivos fue que Matthews es originario de Merseyside, mientras
que Crolla nació en Manchester, la ciudad vecina más odiada de Liverpool. Pero,
como puede corroborar cualquier persona que recuerde las noches mágicas de Ricky
Hatton en Las Vegas, los aficionados británicos al boxeo derrochan una pasión
que pocas ciudades en Norteamérica que no sea Montreal- pueden igualar.
5. Macao espera su turno para entrar a escena
Esta semana, Montecarlo, Liverpool y Las Vegas. La semana entrante, el
mundo boxístico pondrá su atención en Macao, para lo que promete ser una función
entretenida y la primera de muchas por venir. Bob Arum, de Top Rank, había
hablado por mucho tiempo acerca de montar una pelea en Macao, y ahora las
circunstancias finalmente lo hicieron posible. La firma del prospecto amateur
chino Zou Shiming fue una llave importante para abrir la puerta. Al mismo
tiempo, Macao aporta sus riquezas crecientes a la mesa, ya que los casinos del
territorio generaron más ingresos en enero de este año, que lo que promediaron
todas las propiedades del Strip en Las Vegas durante seis meses.
En una cena con periodistas la noche del viernes, Arum sonó confiado en
que la próxima pelea de Manny Pacquiao -- programada para el 14 de septiembre --
sería en el mismo escenario que la cartelera del próximo sábado, a menos que la
propiedad hermana en Singapur pruebe que puede arrebatarla. Aunque nadie puede
decir que el MGM Grand se alejará sin dar una pelea. Y tampoco significa que la
posición de la Ciudad del Pecado como la capital mundial del boxeo se vea
amenazada todavía; un número de factores, incluyendo la ubicación geográfica y
el dinero de la televisión, tendrá que ver. Muchos otros rivales -- Atlantic
City, el Cowboys Stadium en Dallas e incluso el Madison Square Garden -- han
llegado y se han ido, o se quedan cortos respecto a lo que el MGM Grand y el
Mandalay Bay pueden ofrecer. Pero si el globo de prueba flota la semana entrante
como se ha planeado, entonces con los peleadores correctos y las carteleras
adecuadas, atendiendo a los demográficos correctos y peleando por las bolsas
adecuadas, Macao se puede ubicar como una de las escalas importantes en el
circuito global del boxeo.