lunes, 28 de agosto de 2017

LAS 5 CLAVES DE LA VICTORIA DE MAYWEATHER

JESÚS MÍNGUEZ
AS.com

Floyd Mayweather consiguió su victoria número 50, por ninguna derrota, para dejar en lo alto el boxeo. ¿Cuáles fueron las claves de su victoria por KOT en el décimo asalto contra Conor McGregor?
-Estrategia. “Lo hablé con mi padre (es su entrenador) antes de salir. Dejé que tirara todos sus golpes al principio y luego me fui hacia adelante”. Los tres primeros asaltos fueron claros para el irlandés, que se fue confiando. Su cara reflejaba que podía haber sorpresa, pero era fue un espejismo. Floyd tenía un plan.
-Cansancio. “A mitad del combate, no veía el fin. Se me hizo muy largo”, reconoció Conor McGregor en sala de prensa. Empezó a bajar los brazos tras el quinto asalto claramente. El combate se celebró a la distancia de 12 asaltos de tres minutos cuando en UFC se compite a cinco de cinco. Es decir, 36 minutos (aunque no se consumieron) contra 25.
-Efectividad. Como casi siempre, Mayweather fue más preciso. Donde puso el ojo, llevó el puño. Según datos de ‘Compubox’, conectó el 53% de sus golpes (170 de 320). Mientras que McGregor lanzó 430 y alcanzó al estadounidense con 111 (26%). Es decir, se desgastó mucho más. Aún así, irlandés conectó 30 golpes más que Manny Pacquiao en 2015 (en dos asaltos menos).
-Preparación. A pesar de estar 714 días inactivo, casi dos años desde que se enfrentara a Andre Berto en septiembre de 2015, Mayweather lució perfecto a sus 40 años. No acusó el cansancio. “Estuve un mes sin boxear con sparrings para preservar mis manos. Quería conseguir noquearle”, reveló después. Y lo consiguió.
-Dominio del escenario. Mayweather, por su actitud altanera, nunca ha sido un boxeador querido por el gran público. Sufrió abucheos en el pesaje y durante la presentación del combate. Salió al ring con la cara tapada por un pasamontañas y de negro. Dominando el escenario e intimidando. Se creció ante el gran apoyo de la afición irlandesa hacia McGregor. Por cierto, el T-Mobile no se llenó: 14.623 espectadores en un recinto para 20.000.

MAYWEATHER, McGREGOR Y EL TIGRE DE CHAMBERÍ

FERNANDO CARREÑO
Marca.com

Hace unos 60 años o así un chaval parecido a José Luis Ozores que pretendía colarse en el fútbol se vio envuelto en un jaleo en el que acaba por los suelos todo un campeón de España de boxeo. Algunos listillos, Tony Leblanc entre ellos, ven la ocasión de hacer dinero con él y le convierten en estrella del pugilismo: nada menos que El Tigre de Chamberí. Algún tiempo antes, en Nueva York, un inofensivo lechero (Danny Kaye) envía a rodar por los suelos a un afamado púgil y sin comerlo ni beberlo acaba convertido en El Asombro de Brooklyn y llenando pabellones de gente admirada con sus KOS al ritmo del El Danubio Azul.  Y esta semana, como hemos visto, Conor McGregor y Floyd Mayweather se han reunido para darse unos mamporros y repartirse algunos millones.
No me juzguen malhumorado moralista. No voy a decir que el combate que hemos visto ha sido una patochada que no debería permitirse. No. Dos personas que entienden mucho más que yo de este mundo de los deportes de combate, mis compañeros Joel del Río y Emilio Marquiegui, han hablado de que este duelo ha tenido más valores que los que podían esperarse a simple vista, que un evento de este alcance siempre tiene su lado positivo y que los competidores se lo tomaron con seriedad, ofreciendo un digno espectáculo competitivo.  Yo, simplemente, señalo que este asunto de novedad tiene poco. Que, como nos ilustran las películas antes citadas, se basa en el eterno deseo de la gente de ver lo nunca visto. Lo raro, lo extraño, la Mujer Más Alta del Mundo, Conchita Wurst en Eurovisión o los Hermanos Siameses que juegan al golf.
A Mayweather y a McGregor, y a sus equipos promocionales, yo les alabo y les reconozco una cosa: que desde el primer momento haya quedado claro que el objetivo de todo esto era el dinero. Que luego, a cambio del dinero, han dado un espectáculo que se ha revelado aceptable. Y que no hayan tirado por el lado de la realidad inventada del lechero luchador. Han hecho su show, eso sí, pero siempre desde el tono histriónico, sin comparación con las bravatas que se lanzaban Alí, Frazier o Foreman, o sin ir mucho más lejos, el mismo 'Money' Mayweather y Pacquiao.
No creo que nadie (quizá alguien sí, hay gente pa tó) de quienes pagaron las carísimas entradas o compraron el PPV esperaran ver lo fundamental del deporte y de la competición: la posibilidad de una sorpresa. Diría que la mayoría han ido -también por la tele- a ver eso: lo nunca visto, de tal forma que sólo con comparecer en el ring el espectáculo quedaba agotado. Luego, ya se vio: Mayweather acabó con el duelo cuando quiso.
No es ni bueno ni malo: es así. Todos corremos al cine a ver a los dinosaurios o a Darth Vader. Sabemos que no son de verdad pero lo parecen y que nos van a dar lo que queremos ver.  En cambio en el deporte siempre existe un componente de incertidumbre en el mundo real y eso es lo que lo hace más atractivo. Aunque el que pierda sea tu equipo, o tu preferido y te fastidie (por eso son tan dañinos el dopaje y los amaños, que desvirtúan la realidad, y por eso en el fútbol, que tiene sus propios códigos, no hay ni lo uno ni lo otro). En la medida que lo que veamos sea lo que esperamos ver, el deporte será cada vez menos deporte y más espectáculo.
Y no diré que sea ni bueno ni malo sino que simplemente será otra cosa diferente. El mundo del espectáculo es atractivo, es respetable y puede ser rentable. Pero es distinto al deporte aunque también este sea espectáculo: cuanto más controles el entorno menos valor tiene el deporte por muy atractivo o divertido que sea. Fíjense en el Pressing Catch.
En fin. En la medida que se quiera sacar partido del valor económico del espectáculo unido al entorno deportivo -lo que supone "controlarlo"- es muy posible que veamos más espectáculos de este tipo o similares. Hace unos años el hijo de una folklórica probó por un equipo de formación de un importantísimo club. El día de la prueba hubo muchísima más prensa que la usual, y no precisamente deportiva. No pasó la criba, como tantos otros -chocó con la realidad- pero a veces pienso que hoy se hubiera modificado ese realidad para poder aprovechar su valor como espectáculo. Y él, o un chaval como él, con apellido famoso, hubiera encontrado acomodo en ese o en otro equipo. Con toda la gente que ve los programas de cotilleo, seguro que algún sponsor hubiera caído.
En 1930 se veía correr al hombre contra el caballo. Ahora a Phelps con el tiburón, a McGregor contra Mayweather o a aquel jugador de la NBA jugando al golf. Y son noticia, como cuando Groucho hizo un hoyo en uno y fue portada de periódicos. Queremos ver a la mujer barbuda, igual que nuestros abuelos. Es un clásico.
Por cierto: por cada sopapo que recibió, McGregor se llevó unos 149.000 euros. Eso sí que es cobrar.

domingo, 27 de agosto de 2017

MAYWEATHER IMPONE LA LÓGICA ANTE UN VALIENTE McGREGOR

MATÍAS RIVAROLA
Marca.com

El sueño fue bonito mientras duró. Un chico que hace cinco años cobraba cheques de la beneficencia se convierte en rey de la UFC y desafía al mejor boxeador de su era; en juego la gloria. El guion era tan hollywoodiense que resultaba hasta difícil de creer. Sin embargo, el sueño no se esfumó al pasar los púgiles por las cuerdas del cuadrilátero. McGregor salió fuerte, desafiante, sin mirar atrás, sin miedo a encontrarse luego con el tanque en reserva. El irlandés, con la convicción de estar forjando su destino, atacó al gran campeón, y durante tres mágicos asaltos consiguió hacer creer al mundo que todo era posible. Hasta el purista del boxeo más reaccionario tuvo que pensar por tan solo un instante que tal vez el hombre al que llaman 'Mystic Mac' podía hacer peligrar el 50-0 con su zurda. Pero como tantas veces en la vida, la lógica asomó la cabeza e hizo volver a la tierra a los soñadores. Tras tres asaltos en los que McGregor impuso su ritmo, entró en escena el maestro del boxeo, y Mayweather no ha llegado a los 40 años invicto sin razón. El americano, sabedor de que la gran baza del irlandés era su potencia en los primeros compases, leyó el ritmo del combate como si de un director de orquesta se tratara. A partir del sexto asalto, dejó atrás su tradicional estilo defensivo y notando que su rival ya había dado lo mejor de sí, pasó al ataque de manera ordenada, como el gran estratega que siempre ha sido.
El final del combate llegó por K.O. técnico en el décimo asalto. Un McGregor abrumado por los golpes de 'Money' fue salvado por el árbitro tras un intercambio contra las cuerdas. Pero este final en el que se impuso la lógica ante la valentía, tras tres meses de idas y vueltas, dimes y diretes, fue casi lo de menos. El respeto mostrado en el abrazo final entre ambos deportistas pone fin a una guerra entre dos deportes que desde ahora, para lo que valga, estarán un poco más hermanados. Mayweather se consagró como el mejor de todos los tiempos, no solo sobre el papel con su histórico récord de 50 victorias y cero derrotas, sino como un profesor de boxeo que como amante de la 'dulce ciencia' está dispuesto a sacrificar su tiempo para enseñar al mundo la esencia del combate bajo las reglas del Marqués de Queensberry. Pero, ojo, no hay que confundirse, Floyd Mayweather Jr. pasa a ostentar el título del mejor profesional que jamás se ha subido al ring, pero Conor Anthony McGregor de Dublín es también ya leyenda.

MAYWEATHER APLASTÓ A McGREGOR PARA FIRMAR EL 50-0

JESÚS MÍNGUEZ
AS.com

Con Floyd Mayweather no caben las sorpresas. Ya se encarga él de reventarlas. El combate del siglo, el cóctel comercial o el circo, como se quiera llamar según quien lo califique (de las tres cosas hubo), acabó en Las Vegas con Conor McGregor noqueado en el décimo asalto. Sin lugar a las dudas. El juez, Robert Byrd, tuvo que parar el combate: KOT. Se cerraba un pleito con la sensación de alivio. El espectáculo deportivo no fue una pantomima pese a las evidentes diferencias de nivel. El debutante, en una competición dispareja, se mostró digno. "¡Demonios, eres un un buen luchador!", le soltó Floyd en un abrazo final que cerró dos años de bombazos verbales.
El estadounidense no es un tipo querido, ni le gustaría serlo porque le va ejercer el papel de malo, pero su boxeo emerge por encima de eso. Y ante el supercampeón de la UFC, un personaje también excesivo y sin miedo, dejó que Conor McGregor se creciera en los tres primeros asaltos. Se los regaló. Un maquiavélico ejercicio de cálculo de un púgil con 40 años que venía de un retiro de 714 días. A partir del cuarto asalto comenzó a carburar el diablo de Grand Rapids hasta acabar exhibiéndose. Tampoco las habilidades de McGregor le exigieron grandes alardes. Pudo golpear frontal sin temor.
Antes, por el Strip, la calle que hace de corazón de Las Vegas, el pulso latía acelerado por los miles de irlandeses que acudieron a apoyar a su ídolo nacional. Las pulsaciones estaban disparadas, las apuestas, en las que era amplio favorito Mayweather, comenzaron a tomar más brío por el luchador después de su exceso de testoterona y de su tono amenazante y tribal en el pesaje. Los tres primeros rounds abrieron una puerta. Pero Mayweather pegó un portazo. Ni los abucheos ni el exfontanero de Crumlin iban a estropear su fiesta.
Pretty Boy comenzó a conectar a McGregor, que se defendió con la diestra por delante para mantener alejado a la leyenda, muy al estilo UFC. También se le fueron muchas manos a la nuca y, cuando se vio superado, se dedicó a agarrar a Money. El juez, Robert Byrd, debió restarle algún punto. Pero fue permisivo. El final estaba escrito.
Mayweather se fue inflamando, sacó a pasear su derecha, no le hizo falta su cintura prodigiosa ante el cansado luchador, que no le puso en aprietos. Como y cuando quiso, frenó a McGregor. En el noveno round pudo cerrar el pleito pero, frío, prefirió alargarlo. Una catarata de golpes acabó con el irlandés, que aguantó más de lo esperado. Floyd se va con 100 millones de dólares garantizados y un récord de 50-0 que supera el de imbatibilidad del mito Rocky Marciano. El luchador de MMA, con 30. Sumarán muchos más cuando se cierren las cuentas. La maltrecha reputación del boxeo sigue a flote. No perdió Floyd, pero tampoco ganó más gloria.

ENLACE PARA VER ON LINE MAYWEATHER VS. McGREGOR

https://www.dailymotion.com/video/x5ydd25

sábado, 26 de agosto de 2017

UNA DERROTA SERÍA EL PRECIO DE LA AMBICIÓN DE MAYWEATHER

SALVADOR RODRÍGUEZ
ESPN.com

Una derrota para Floyd Mayweather este sábado en la T-Mobile Arena de Las Vegas habrá sido el pago que recibirá por su ambición, pero ese escenario, en el peor de los casos, será poco probable cuando suba al ring este 26 de agosto de 2017 en busca de su triunfo 50 como profesional ante la estrella de las artes marciales mixtas y boxeador debutante, Conor McGregor.
Lo de Mayweather y McGregor era algo que nadie imaginaba hace dos años y hoy estos hombres se van a embolsar decenas de millones de dólares gracias a ello. Lo de Floyd y Conor es un sueño, o una pesadilla, que está a horas de hacerse realidad.
Pese a que las apuestas se han acortado cada vez más, pensando en que McGregor va a protagonizar la sorpresa más grande en la historia del deporte, el mundo del boxeo no cree que puedan ganarle a Floyd y el mundo de las artes marciales mixtas, de la UFC, quizá tampoco lo pronostica pero quiere que suceda.
El de este sábado en la ciudad de los casinos será un evento de boxeo hecho para fanáticos de las artes marciales mixtas, y es precisamente gracias a ello que los boletos no se han vendido en su totalidad, dejando en claro que los precios fueron demasiado altos, y que los pronósticos de romper el récord de pago por evento de 4.6 millones de casas está cada vez más lejos.
Lo de Mayweather y McGregor es extraordinario, claro, y puede cambiar el rumbo de los deportes, porque si lo deportivo acompaña en el éxito a lo económico, no será la única vez que veamos a un boxeador peleando con un artemarcialista en el cuadrilátero, y quizá algún día más boxeadores se atrevan a cruzar la barrera y se metan al octágono, pero lo más probable es que esto no pueda a suceder.
En la tabla de comparaciones, Mayweather supera en todas las categorías a McGregor, excepto en la de fuerza; sin embargo, en el boxeo la fortaleza debe ir acompañada del conocimiento, de la velocidad y habilidades, y sin ellas, Conor va a terminar padeciendo ante un maestro del ring como el otrora llamado 'Pretty Boy', considerado uno de los tres mejores contragolpeadores de todos los tiempos, si no es que el mejor.
Pese a las críticas, este evento se mantuvo avante y seguramente será un éxito millonario, no el de los mil millones que mencionaban, pero éxito al fin. Llámenlo un circo, una farsa, un espectáculo, como sea, pero lo que es un hecho, es que seguramente muchos fanáticos del boxeo, todos el mundo de las artes marciales mixtas y aquellos que no les interesa pero que alguna vez vieron con mofa los entrenamientos del irlandés y se divirtieron con la cantidad de groserías que se dijeron en la conferencia, seguramente se van a sentar a ver este show.
De ganar, como se espera, Floyd se irá del boxeo y dejará su marca profesional en 50-0, dejando atrás el mítico récord de 49-0 del excampeón de peso Completo Rocky Marciano, y Conor, aunque pierda, podrá volver al mundo de la UFC a continuar su paso brillante y seguramente habrá provocado que desde ahora, sus principales protagonistas comiencen a tocar cada vez más los millones de dólares, algo que hasta antes de él pocos conocían.
Con la mesa puesta para que comiencen el show, es cuestión solamente de esperar horas para saber finalmente si seremos testigos de lo inesperado, o simplemente se habrá de corroborar lo que la mayoría esperaba, una victoria obligada que pondrá fin a una carrera criticada pero impecable.

LLEGÓ EL COMBATE DEL SIGLO

JESÚS MÍNGUEZ
AS.com

Después de dos años de andanadas verbales, toda la palabrería y el marketing se esfumarán esta madrugada (noche del sábado al domingo, hacia las 05:00 por beIN y OpenSport en España) sobre un cuadrilátero de unos 25 metros cuadrados. Dos hombres frente a frente. Con cerca de 20.000 personas rugiendo en la grada y cientos de millones pegados a la televisión. Floyd Mayweather, el mejor boxeador libra por libra de la última década, sale de su retiro de más de dos años para medirse a Conor McGregor, el luchador más mediático de la UFC. El combate del morbo.
El aroma de los dólares le pierde. Pero sabe que pone en juego su prestigio. Su carrera. “Sé que asumo el mayor riesgo, pero hay una gran recompensa para los dos. Tengo un récord de 49-0 y cuando un boxeador ha dominado durante 20 años sin perder, mi legado y mi récord están en el punto de mira”, reconoce Money, un púgil que parece un escapista, una delicia en defensa, rápido de cintura como pocos, pero que no consigue un KO desde el 2011, contra Víctor Ortiz, y nunca se ha distinguido por la potencia de sus puños.
 ‘Money’ aceptó el reto que le lanzó Conor McGregor, la imagen de la UFC, los gladiadores del siglo XXI que compiten en una jaula (octágono) con crudeza, valiéndose de una mezcla de boxeo y artes marciales. En una decisión sin precedentes, la Comisión Atlética de Nevada autorizó un combate entre una leyenda y un debutante, con un bagaje de 0-0 en boxeo y 21-3 en las MMA. ¿Una locura? McGregor lo afronta crecido: “Voy noquear a ese viejo, a vencerlo en su propio deporte”. En el pesaje, comenzó ganando. En Las Vegas mandaron sus seguidores.
 “Voy a salir hacia adelante. Vamos a ver quién da el primer paso hacia atrás. El que lo dé, será el primer derrotado de la noche”, advierte el irlandés de 29 años, once menos que Mayweather (40), quien ha prometido que será su último combate y de ganar superaría el récord de imbatibilidad del campeón de los pesados Rocky Marciano. Las posibilidades del de Dublín pasan por sacar a pasear su terrorífico recto de izquierda. El que le ha hecho de oro. Hagan juego. Ya no va más en Las Vegas.