
BERNARDO PILATTI
ESPN.com
Aunque parezca una contradicción, la victoria unánime que consiguió
Guillermo Rigondeaux sobre
Nonito Donaire este sábado en la
unificación del título supergallo OMB-AMB, no le garantiza un gran futuro. Las
primeras declaraciones del promotor Bob Arum, luego de la batalla celebrada en
el Radio City Music Hall de Nueva York, son un reflejo de la impresión
mayoritaria.
Arum criticó el estilo del cubano ya que su plan táctico determinó una pelea
lenta y aburrida. También reconoció que habrá dificultades para encontrarle
rival al cubano: "por su poco fascinante estilo no habrá mucho de donde escoger"
fue la frase del promotor.
Antes de ello, el presidente de Top Rank afirmó que esperaba una función más
entretenida y parecida a las guerras vividas recientemente. La razón de su queja
esta en los números, el cubano conectó apenas 129 de 396 golpes lanzados y
Donaire sobre 235 lanzados apenas conectó 82. Basta solo recordar que en la
pelea de
Brandon Ríos y
Mike Alvarado cada uno superó los 800
golpes lanzados.
La queja de Bob Arum debe ser tomada en cuenta, por más que le pese a quienes
defienden el boxeo técnico y elusivo que practica Guillermo Rigondeaux. Hoy la
afición se divide entre quienes defienden al estilista y los que apuestan por el
boxeo de choque, de intercambio, el "toma y daca". Para nadie es novedad que
estos últimos son la mayoría. Y a esa mayoría apuestan las cadenas de
televisión, porque el boxeo mis amigos, es un negocio con todo lo que ello
implica de bueno o de malo.
Y considero que no se trata de un problema de escuelas como se pretende hacer
creer. El legendario entrenador cubano Alcides Sagarra, un verdadero formador de
profesionales y verdadero padre del mejor boxeo cubano, solía estimular a sus
dirigidos a que pelearan, a que fueran al choque: "esto es boxeo chico, esto no
es una carrera con obstáculos" solía gritarles desde la esquina del ring.
En Panamá, en Cuba, en Puerto Rico, en República Dominicana o en México, los
que rodean el cuadrilátero en el momento de la batalla quieren ver a dos
individuos golpeándose. Alentar al que soporta, agrede y luego sale aplaudido en
el triunfo o la derrota. Es un deporte salvaje, debemos aceptarlo. Es así como
le gusta a la mayoría.
Por cierto que las grandes trilogías o los combates que de inmediato son
declarados como "pelea del año", no son aquellos donde abunda la técnica, el
boxeo elusivo, el golpe esporádico y el eterno movimiento de piernas esquivando
el ataque adversario. Las inolvidables guerras de
Arturo Gatti (f) con
Micky Ward,
Juan Manuel Márquez con
Manny Pacquiao o los
increíbles duelos de
Diego Corrales (f) con
José Luis Castillo,
por nombrarle algunas de esas peleas, son bien elocuentes sobre lo que prefiere
el fanático.
Al final de su pelea contra el filipino, a Rgondeaux le cuestionaron ese
punto y él alegó que hizo su trabajo y al referirse a su rival, fue contundente:
"no se gana una pelea con un solo golpe". A su manera tuvo razón, pero también
nos dio la razón. Ganar una pelea con un solo golpe, siempre dará mas dividendos
que ganarla sin dar golpes.
Es necesario preguntarse, entonces, a donde llegará Guillermo Rigondeaux con
su estilo técnico, defensivo y de pocos golpes lanzados. Aceptemos que como
doble campeón tendrá rivales en la fila, aunque dudo que pueda sentarse a
negociar con los más taquilleros en igualdad de condiciones. Así como ante
Donaire aceptó una bolsa cuatro veces inferior a la de su rival, no dudo que en
una hipotética revancha en 126 libras ocurrirá exactamente lo mismo.Los
boxeadores que arriesgan, los que dan espectaculo, los que sudan sangre, son los
que mandan en la taquilla. Para mal o para bien, esa es la realidad.
El boxeo vive un momento de profundos cambios. La exposición mediática lo ha
convertido en un negocio multimillonario, no es un dato menor que en la última
lista Forbes de los deportistas que más dinero ganaron en el año se encuentren
dos boxeadores: Floyd Mayweather y Manny Pacquiao. Las grandes cadenas de
televisión han iniciado una guerra por la audiencia y en otras partes del mundo
le nacen competidores a la otrora meca del boxeo: Las Vegas. Entre los
mexicanos, que ocupan cerca del 80% del mercado latino en USA, después del
fútbol el boxeo es su deporte predilecto. Y por si fuera poco, a las nuevas
generaciones se les ofrece la alternativa de las Artes Marciales MixtaS (MMA)
con su componente infalible: violencia al cien por ciento.
Lo que decide la mayoría, marca las tendencias del rating televisivo, a más
emoción más televidentes. Y en ese aspecto, las peleas de MMA están haciendo
escuela en aquello de atender lo que reclama el espectáculo. Si dos luchadores
demoran mucho en iniciar las acciones, el propio réferi les advierte y conmina a
luchar. En el boxeo, esa práctica aún no ha tomado vuelo, pero este sábado en el
combate Rigondeaux-Donaire, el réferi Benji Estévez ,fastidiado con la pasividad
de los dos rivales, por dos veces durante la batalla les pidió que se golpearan.
Ese es un reflejo de los nuevos tiempos y un detalle que Guillermo Rigondeaux
deberá tomar muy en cuenta, si aspira a ganar buen dinero en este
negocio.