jueves, 21 de febrero de 2008

JOE LUIS, UN HÉROE NACIONAL EN USA


A lo largo de su historia, Estados Unidos ha pasado por buenos y malos momentos.
Hoy en día, atravesamos un momento diferente: Su economía está pasando por un momento difícil y la guerra en Irak no parece tener un final cercano.
Durante tiempos difíciles, Estados Unidos se ha apoyado en su pueblo. Y la población afroamericana ha tenido un rol muy relevante al ayudar a la nación para que esta última se recupere.
Muy pocos estadounidenses, ya sea blancos o negros, han contribuido para el desarrollo social de la nación como lo ha hecho Joe Louis. El impacto que tuvo en la sociedad estadounidense aún resuena como lo hizo ya hace tiempo.
Decir que sólo fue el mejor peso pesado de todos los tiempos seria una ofensa. Lo que Louis logró y los sacrificios que hizo durante las décadas del 30 y del 40 han ayudado a establecer el curso de los acontecimientos en la sociedad estadounidense, en especial en cuanto al tema de la raza.
Todo comenzó el 19 de junio de 1936. Louis había ganado sus primeras 27 peleas profesionales y se hablaba de una posible pelea por el título ante el entonces campeón en los pesos pesados, James Braddock.
Una posibilidad para aspirar al título en el peso pesado no era una cuestión de menor importancia. Ser el campeón en el peso pesado era el mayor honor al que se podía aspirar en esos tiempos, y ningún púgil de origen afroamericano había tenido la posibilidad de poder pelear por el título, desde el 26 de diciembre de 1908, cuando Jack Johnson -- el primer campeón mundial en el peso pesado -- derrotó a Tommy Burns.
En los Estados Unidos de 1930, el hecho de que el campeón en el peso pesado sea un boxeador negro era algo muy importante para la comunidad negra del país. Era un mensaje para el sector blanco, sobre el hecho de que si los afroamericanos tenían las mismas posibilidades que ellos, también se podían convertir en ciudadanos productivos.
Este ideal no se perdió con Louis, quien se había convertido en una figura muy aclamada entre la comunidad afroamericana. Louis no dudaba que se iba a convertir en el segundo campeón mundial de color negro. Pero primero, debía derrotar a Max Schmeling.
Para Louis, la pelea con Schmeling era pura formalidad. Él era el favorito y nadie esperaba que tuviera dificultades para salir victorioso. Todos decían lo mismo, y Louis los había escuchado a todos y cada uno.
Pero, con las esperanzas de una comunidad en sus espaldas, Louis no se entrenó como debía hacerlo. Y durante la noche de la pelea, Schmeling le dio una buena lección. Louis fue detenido en la ronda 12.
"Fue un golpe devastador para la comunidad negra del país", dijo el hijo de Louis, Joe Louis Barrow Jr. "Ambos eran probadores, y mi padre, honestamente, no se preparó para la pelea como debía hacerlo. Pensó que su victoria ya era un hecho".
"Los habitantes negros del país quedaron devastados. Era como si cada golpe que Max Schmeling le aterrizaba a mi padre, era un golpe que recibían todos, en especial, los negros que escuchaban el combate por radio. Cuando finalmente cayó en el round 12, todas las esperanzas y sueños, todos los deseos y creencias de igualdad, se rompieron en una noche, tras una sola pelea".
Fue algo que Louis nunca más repetiría. Un año más tarde, Louis tendría otra oportunidad en Braddock. Y se convirtió en campeón en el peso pesado vía nocaut en el octavo asalto.
Pero, el logro más importante de Louis, y el que lo convertiría en un héroe nacional tuvo lugar en el estadio de los Yankees, el 22 de junio de 1938, donde enfrentó a Schmeling por segunda vez.
La Alemania Nazi y su líder, Adolf Hitler, adoptaron la teoría de la superioridad de la raza aria. Desde el punto de vista de Hitler, una segunda victoria de Schmeling ante Louis no sólo demostraría la superioridad de la raza aria, sino también, la superioridad de Alemania sobre los Estados Unidos.
Entonces, a diferencia de la primera vez que se enfrentaron, Louis no sólo representaba las esperanzas de la comunidad afroamericana, sino también de toda la nación. A pesar de haber perdido el primer encuentro, Louis estaba más confiado que nunca. Y la diferencia, en esta oportunidad, era que Louis había entrenado como nunca antes.
Y su dedicación rindió sus frutos. Louis derrotó a Schmeling cuando sólo habían pasado 2:04 minutos del primer asalto, y todos los estadounidenses se regocijaron de alegría.
"Ese fue el momento en el que Joe Louis se convirtió en un verdadero héroe estadounidense", dijo Barrow. "Todo el país, no sólo el sector negro de la población, lo apoyaba como nunca antes lo había hecho. Porque enviaba un mensaje a una Alemania que seguía creciendo en poder, y el mensaje era que no tenían una raza superior".
La vitoria de Louis ante Schmeling no terminó con la segregación en Estados Unidos, pero ayudó y sentó las bases para que futuras generaciones comenzaran a pelear por los derechos civiles. Su victoria facilitó el que Jackie Robinson poder terminar con la barrera de color que había en el béisbol de Grandes Ligas.
"Si no hubiese habido un Joe Louis, tan admirado y amado en su país, me atrevería a decir que Branch Rickey no le hubiese dado la oportunidad a Jackie Robinson", dijo Barrow. "Joe Louis fue una verdadera figura clave para desafiar a la idiosincrasia estadounidense de aquel entonces".
La dedicación de Louis y su amor por su país no terminaron con su victoria sobre Schmeling. Más tarde, se alistó en el ejército, de un país en el que aún existía la segregación y donó las carteras de dos de sus peleas a las fuerzas de la milicia para ayudar a derrotar a Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.
A pesar de sus esfuerzos para conseguir un estado democrático y más derechos para la comunidad negra, Louis también tuvo sus detractores. Cuando se negó a unirse al sector nacionalista por el movimiento de los derechos civiles, durante la década del 60, muchos activistas lo criticaron duramente.
El activista, desde hace mucho tiempo, por los derechos civiles que vive en New York, Bob Law dice que los ataques hacia Louis por parte de miembros de la comunidad afroamericana deben ser revisados. Law considera que si se comprende en su totalidad la situación de Louis, quien terminó su carrera profesional con un récord 69-3-0 (55 nocauts), y su rol en el crecimiento de la sociedad estadounidense, haría cambiar la forma de pensar de muchos.
"Ya que en ese momento, Joe Louis fue como la comunidad negra necesitaba que fuera", dijo Law, quien tiene un programa de radio además de ser cineasta. "Fue todo lo que pudo ser, basándose en su entendimiento, en lo que conocía y sabía, y al tomar en cuenta el lugar de donde vino".
"Joe Louis fue un reflejo de esa época. Fue un héroe y fue lo que su comunidad necesitó que fuera. Y no debería ser criticado por no haber sido más que eso. Se ajusta a la perfección con esa época y con el desarrollo de la historia".
Incluso hoy en día, la historia todavía fluye gracias a lo que él logró. Un ejemplo de la habilidad de Louis para traspasar las barreras raciales y el efecto positivo que produjo se puede apreciar en la carrera hacia la presidencia de este año.
"Esa una larga conexión de puntos que en este caso representan hechos. Debe comenzar en algún momento, pero debe sostenerse en el tiempo, porque si no lo hace, entonces el principio no produce el fin esperado", dijo Barrow. "Existen millones de puntos entre Joe Louis y Barack Obama. Pero lo bueno de todo esto es que Barack Obama está donde está hoy, en una posición similar a la de Joe Louis cuando ganó el prestigio del que es dueño".
"Mi padre fue un héroe estadounidense, en el contexto de los treinta y los cuarenta. Barack Obama es dueño de la popularidad que goza hoy, porque trascendió la barrera racial y tiene una muy buena llegada al sector femenino, al sector de la población negra, al los hombres y a los jóvenes. Hay similitudes entre mi padre y Barack Obama, porque las personas que lo siguen no son sólo de la población negra".

HISTÓRICA CONVERSACIÓN, PUBLICADA EN ESPN


BUENOS AIRES -- -¿Y ahora? ¿Se ríe solo?
-No. O mejor dicho, sí, pero no estoy loco. Lo que pasa es que estoy recordando un chiste.
-Cuéntelo.
-Es un chiste gráfico, sería mejor que lo viera, pero no sé dónde lo tengo.
-¿Es una hoja de papel? ¿Por qué no se fija..?
-No, no, no es una hoja. O mejor dicho sí es una hoja, pero que forma parte de un libro: un libro de chistes gráficos, precisamente.
-Busquémoslo.
-No, no vale la pena.
-¿Por qué?
-Porque es muy chico, un típico libro raquítico, como los libros de poesía. Sólo que este contenía chistes. Pero no vale la pena, no vamos a encontrarlo.
-Entonces cuénteme el chiste, al menos.
-De acuerdo, pero no creo que sea muy efectivo.
-No importa.
-Lo que se veía en el dibujo era un desván, pero visto desde arriba, como si el observador de la escena se hubiera emplazado encima de un ropero o algo así. Lo que se ve es el interior del desván, la puerta de ingreso, las ventanas con las cortinas raídas. Y en el medio de la escena, juguetes infantiles asistiendo a una especie de asamblea.
-¡Toy Story!
-Sí, una especie de proto Toy Story, porque le aseguro que ese libro es muy anterior a la película.
-¿Y entonces?
-Y entonces se ve eso, un montón de juguetes, de todo tipo y especie, prestando atención a lo que uno de ellos está diciendo. El que habla es un león, un león de peluche, grande y gordo. Y lo que dice está al pie del dibujo. Y palabras más, palabras menos, es esto: "Un día va a sentir nostalgia y va a volver aquí a buscarnos. Y entonces lo agarramos."
-Siniestro.
-Justamente, dijo la palabra justa: siniestro. Freud definía lo siniestro como el pasado que vuelve. De eso trata ese dibujo.
-Pero usted se estaba riendo.
-Sí, pero no exactamente del dibujo, sino porque recordé el dibujo ahora, que acabo de bajar del desván, donde subí porque sentí nostalgia...
-Yo no hubiera subido si hubiera recordado el dibujo.
-Es lo que le estoy diciendo: yo lo recordé después; de otra manera tampoco hubiera subido.
-¿Y encontró algo?
-No sólo encontré algo, sino que encontré precisamente lo que estaba buscando. Una foto.
-¿Puedo verla?
-Más bien.
-¡Carlitos!
-Sí, Carlos Monzón, allá por el 72, en el Luna Park.
-¿Y quién es el chico de anteojos que está sentado al lado de él?
-Yo.
-¡No!
-Sí.
-¿Este es usted?
-Ese soy yo.
-No parece, aunque mirándolo bien...
-Soy yo.
-Sí, es verdad.
-Fue durante una exhibición en el Luna, mi padre me había llevado. Solíamos ver boxeo juntos, pero en la Federación, en la calle Castro Barros. Eso le garantizaba a mi madre tenerme afuera todo el día, porque las peleas comenzaban al mediodía y terminaban a la noche. Mi madre sólo descansaba verdaderamente cuando yo no estaba.
-Le creo.
-Aquella vez en el Luna tuvieron lugar una larga serie de combates de beneficencia. La idea era juntar dinero para la intervención quirúrgica de algún ex boxeador... no me acuerdo de quién.
-Estaba Monzón. ¿Quién más estaba?
-Todos. O casi todos. Pero de es anoche recuerdo con claridad a Loche, a Castellini y a Monzón.
-¿Por qué?
-Mi padre siempre fue un fetichista de las fotografías. Era de esa especie de gente que cree que todo está condenado a disiparse en la mente, y que hace falta plasmar un recuerdo para eternizarlo. Era el típico turista que se la pasa sacando fotos y obliga a todos los que lo acompañan a que posen ante cada monumento, debajo de cada placa, con cada montaña y cada obelisco de fondo.
-Suena pesado, pero al mismo tiempo me resulta simpático.
-Y lo era. Ese día, esa noche, se había obsesionado conque yo quedara retratado con Loche, con Castellini y con Monzón.
-¿Y lo consiguió?
-Claro, fue fácil. El fotógrafo era un tal Zan (no tengo tanta memoria: está acá, en el reverso de la foto). Mi padre, antes de que comenzaran los combates, le preguntó cómo había que hacer para que yo me sacara fotos con sus ídolos, y el fotógrafo le dijo que bastaba con que, cuando entraran en escena, antes de subir al ring, yo me acerca a ellos, y que él se ocuparía de la foto.
-¿Y entonces?
-Cuando apareció Loche me sorprendió su estatura. Nunca me lo había imaginado tan petiso. Pero bastó para que me acercara a él y la sonrisa se expandió en su cara como si tuviera resortes en las comisuras, ¿entiende? Buscó la cámara con la mirada, vio al fotógrafo enfrente, y con un movimiento rapidísimo me tomó de los hombres y me hizo girar, de modo que quedé delante de él, pero dándole la espalda. Y entonces ma abrazó,o mejor dicho cruzó los brazos en una X gigantesca. Yo estaba fascinado. No sólo por la foto en sí, sino porque tenía algo que contar: Loche, a su modo, que siempre fue un poco improbable, me había "noqueado", es decir, me había tomado por sorpresa. Y todo con una celeridad y una precisión asombrosa. La foto era hermosa.
-Quiero verla.
-Es que esa no la encontré.
-Ufa. ¿Y Castellini?
-Castellini fue igualmente profesional y simpático. Pero era más alto, y tenía menos práctica en fotografiarse con admiradores infantes. Así que cuando se dirigió al ring y yo me adelanté, él comprendió enseguida mis intenciones, buscó la cámara con la mirada, igual que como había hecho Loche, puso una mano sobre mi hombro y el flash entonces nos cegó. En esa también se me veía feliz, pero menos sorprendido. Y Castelini, vistiendo una bata blanca, parecía un actor de cine haciendo el papel de un boxeador.
-¿Esa la encontró?
-No, lo siento. esa tampoco la encontré. La única que encontré es esta, donde estoy con Monzón.
-A usted se lo ve contento, hay que reconocerlo, pero a Carlitos...
-Con Monzón fue otra cosa.
-¿Cómo otra cosa?
-Claro. Antes de que le tocara subir al ring, él se había sentado en una de las butacas que estaban cerca del ring-side. De modo que mi padre daba por sobreentendido que entonces no era necesario esperar a que el campeón se dirigiera al ring, dado que estaba ahí, tan cerca de nosotros.
-¿Y entonces?
-Y entonces mi padre volvió a dirigirse al fotógrafo y le preguntó: "¿Podrás ser una foto con Carlitos?". A lo que, a diferencia de la vez anterior, el fotógrafo respondió: "No sé, si Carlitos quiere..."
-Cambio de reglas.
-Algo así.
-¿Y qué pasó? Seguro que su padre no se atrevió...
-¿Mi padre? Usted no sabe lo que dice. Mi padre se atrevió a beber del vaso de Troilo, que apuraba un whisky a su lado, en la barra del bar que estaba enfrente de Radio El Mundo... Mi padre se atrevía a cualquier cosa si lo que tenía enfrente era lo que él consideraba "un artista", concepto que hoy difiere mucho de lo que usted o yo consideramos "artistas".
-¿Qué era un artista para él?
-Alguien famoso.
-¿Monzón era un artista, entonces?
-En cierta manera, sí.
-Prosiga.
-Mi padre entonces se acercó a Carlitos, que estaba ahí sentado. No sólo ahí sentado, sino ahí sentado exactamente como puede verlo en la foto, en la misma posición, con las manos cruzadas sobre el regazo. Se acercó y le dijo: "Carlitos, ¿te sacás una foto con mi pibe?". Y Carlos me miró y dijo que sí con la cabeza. Entonces yo me acerqué y corrí los guantes que estaban en la butaca de al lado, a su derecha, sobre todo porque Monzón tenía las piernas cruzadas y no hubiera podido pasar a la que estaba a su izquierda.
-Tal como está en la foto.
-Sí, porque no se movió. No hizo un gesto, no profirió una palabra, no me tocó, no me habló, no me miró, no me saludó, no me guiñó un ojo. Fue como si yo no existiera. Esa mirada que tiene enla foto es la misma que tenía cuando mi padre se acercó a hablarle, y es la misma con la que subió al ring y es la misma con la que se bajó y se ocultó en la sombras del vestuario.
-De todos modos era admirable, parco pero admirable.
-Creo que solamente Maradona supo prodigarnos tantos momentos de felicidad plena como él. Nadie más.
-Y aquí está la foto.
-Sí, pero padre se equivocaba.
-¿En qué?
-En desconfiar de los recuerdos, en pensar que la memoria, a la larga, se disipa. Yo recuerdo aquel día como si fuera hoy.
-Pero si no hubiera sido por su padre la foto no existiría, y esta conversación en torno a ella tampoco.
-En eso tiene razón. Mi padre no siempre se equivocaba. Las fotos promueven la charla, y la charla...
-¿La charla qué..?-La charla es el mejor anticonceptivo que existe

miércoles, 20 de febrero de 2008

COTTO RESPETA A GÓMEZ


Cotto no subestimará a Alfonso Gómez

El boricua dijo que tomará los recaudos necesarios ante el mexicano en la defensa de su título welter de la AMB, a pesar de que su rival nunca haya peleado por un título mundial.
"Nunca nos hemos guiado por el récord de un rival, pues siempre hemos entrenado a conciencia y a ponerle ganas para ganar el combate", sostuvo Cotto este miércoles durante un entrenamiento en el gimnasio Bairoa en Caguas, ciudad aledaña a San Juan.Cotto, invicto en 31 combates, defenderá por cuarta ocasión su correa ante Gómez, con marca de 18-3 y quien es más conocido por su aparición en el programa de televisión "The Contender". "Siempre somos fieles creyentes de prepararnos de la forma más sabia", recalcó Cotto, quien regresó al gimnasio la semana pasada luego de varios meses de descanso y las vacaciones de Navidad.El puertorriqueño indicó además que, para la contienda que se realizará el 12 de abril en New Jersey, está "bastante cerca del peso" reglamentario (147 libras), "entre las 160 y 170 libras".La pelea de Cotto y Gómez será la estelar en una cartelera donde el puertorriqueño Kermit Cintrón defenderá su título de las 147 libras de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) frente al mexicano Antonio Margarito.Tanto Cintrón como Margarito, así como el también boricua Carlos Quintana y el estadounidense Floyd Mayweather, hijo, podrían ser los próximos oponentes de Cotto para tratar de arrebatarle su título.Cotto opinó que ahora la categoría welter "está bien interesante", pero rechazó mencionar contra qué boxeador le gustaría enfrentarse luego de su pelea con Gómez, pues "no puedo concentrarme en la división, sino en mi carrera"."No tengo problema en enfrentarme a los otros campeones de la misma división, aunque ellos se quieren mantener como campeones. Estoy abierto a enfrentarme a cualquier rival", expresó Cotto.Cotto, sin embargo, le lanzó un reto a Mayweather, campeón invicto de la Comisión Mundial de Boxeo (CMB), diciendo que "cuando él quiera y decida pelear, sabe que Miguel Cotto está aquí" y que "deje de poner excusas".Cotto y Mayweather tuvieron la oportunidad de concretar su compromiso, pero el segundo decidió aceptar una revancha ante el mexicano-estadounidense Oscar De La Hoya.Una posible pelea entre Cotto y Mayweather podría convertirse en una de las más atractivas en la historia del boxeo, pues las marcas invictas de ambos gladiadores se pondrían en juego y sus estilos sobre el cuadrilátero son muy parecidos.

martes, 19 de febrero de 2008

FLOYD MAYWEATHER, EL MEJOR DEL AÑO



Como consecuencia de sus dos publicitadas victorias ante Oscar de la Hoya y Ricky Hatton en 2007, el campeón de peso welter y líder de los rankings libra-por-libra Floyd Mayweather ha sido seleccionado como el boxeador del año por la Asociación de Periodistas de Boxeo de Estados Unidos (BWAA, por sus siglas en inglés).
Mayweather venció a De la Hoya y a Hatton en el 2007Mayweather, quien recibirá el premio Edward J. Neil el 1ro de mayo en Los Angeles, lidera la lista de personajes a ser homenajeados por la organización en su 83er banquete anual.
Los resultados de las votaciones de los miembros de la organización fueron publicados el martes.
Mayweather (39-0, 25 KOs), cuya pelea con De la Hoya marcó varios récords de ganancias, venció por muy poco margen al campeón mediano Kelly Pavlik para alzarse con el premio.
"Siempre es una bendición recibir un premio de esta magnitud", dijo Mayweather a través de un comunicado. "Ser mencionado en la misma categoría junto a (ganadores anteriores como) Sugar Ray Robinsons y Muhammad Ali es realmente una bendición. El día del banquete es también especial. Es como siempre dije, mayo es de Mayweather. Mi objetivo final es ser el mejor boxeador de mi era, y las dos peleas que realicé el año pasado me llevaron al siguiente nivel".
Mayweather ganó por decisión dividida para alzarse con el título mediano junior de De la Hoya en mayo y luego regresó al peso welter para noquear a Hatton en el décimo asalto de su combate en diciembre pasado.
Mayweather ya había ganado los premios de boxeador del año de ESPN.com y la revista The Ring.
Pavlik no obtuvo el premio de boxeador del año, pero no se irá con las manos vacías. Kelly y su rival Jermain Taylor recibirán el premio Harry Markson a la pelea del año por su primer combate. Pavlik noqueó a Taylor el pasado mes de septiembre para alzarse con el campeonato de peso mediano en un combate dramático y lleno de acción, que superó por muy poco a la revancha por el campeonato del peso pluma junior entre Israel Vázquez y Rafael Márquez en su pugna por dicho galardón.
La BWAA también rendirá tribute al longevo periodista de boxeo del periódico Reno Gazette-Journal, Steve Sneddon. Sneddon sera el 35to periodista en recibir el premio Nat Fleischer por su destacada labor en el periodismo boxístico, el mayor premio que la BWAA entrega entre sus miembros. Solamente los ex ganadores de ese mismo galardón que siguen con vida votan en la entrega del mismo. Sneddon, quien planea retirarse esta primavera, ha estado escribiendo para el Gazette-Journal durante 37 años.
"Es un honor, y me resulta gratificante pensar en los grandes periodistas que han recibido el Fleischer en el pasado', dijo Sneddon a través de un comunicado.
Enzo Calzaghe obtuvo el premio Futch-Condon como entrenador del año. Enzo entrena a tres campeones en ejercicio: su hijo, el campeón de peso súper mediano Joe Calzaghe, el campeón de peso welter junior Gavin Rees y el campeón de peso crucero Enzo Maccarinelli.
El premio Al Buck al manejador del año fue para Cameron Dunkin, quien guiara a tres de sus pupilos a sorpresivas victorias en peleas de campeonato en el 2007: Pavlik, el peso pluma Steven Luevano y el peso mosca Nonito Donaire. Dunkin también maneja a otros boxeadores, entre quienes se incluyen prospectos de primer nivel como Víctor Ortiz, Argenis Méndez, Mikey García y James Kirkland.
Otros personajes que recibirán honores de la BWAA incluyen:
" Nigel Collins, editor durante muchos años de la revista The Ring, quien recibirá el premio James J. Walker por su longevo y meritorio servicio al deporte del boxeo.
" Teddy Atlas, analista de ESPN en sus series "Peleas del Viernes a la Noche" y "Peleas del Miércoles a la Noche", quien recibirá el premio Marvin Kohn a la camaradería.
" Nick Charles, relator golpe-por-golpe de la serie de Showtime "ShoBox: La Nueva Generación", quien se llevará el premio Sam Taub a la excelencia en periodismo televisivo.
" La pareja de hermanos de Lamont y Anthony Peterson, quienes alguna vez vivieron en las calles como desamparados en su ciudad de Washington, D.C., se llevarán el premio the Pat Putnam a la perseverancia en la superación de adversidades.

lunes, 18 de febrero de 2008

JERMAIN TAYLOR NO SE CREE QUE PERDIERA SU PELEA CON KELLY PAVLIK


Kelly Pavlik estaba feliz pero mesurado; mientras Jermain Taylor estaba abatido y visiblemente molesto.
"Creo que hice lo suficiente para ganar, prometí una mejor actuación y lo cumplí, pero así lo vieron los jueces", dijo Taylor.
La realidad palpable ha sido que tras un comienzo impresionante de Pavlik, en el que había inminencia de riesgo en cada ataque; Taylor fue creciendo y dejó en la retina de muchos la impresión de que la lección aprendida de su primera derrota ante su rival le devolvía los bríos y su mejor boxeo.
Las tarjetas de los jueces marcaron una decisión unánime para el rubio de Ohio: 113-115, 111-117 y 112-116, y acaso eso haya sido lo que alteró a la parcialidad de Taylor, quienes protestaron porque consideraron que su ídolo no perdía el combate.
Mucho habrá tenido que ver la cuenta de golpes tirados y conectados para el cómputo de esta decisión, si no en su resultado final, sí por sus números.
Pavlik, dueño de una preparación física óptima, lució impresionante y por momentos su mayor estatura fue una ventaja para avanzar sobre su rival, que se quitaba al campeón con movimientos laterales.
"Quiero aplaudir la gran pelea que nos han dado estos dos hombres", dijo Bob Arum. "Habían prometido acción y creo que lo han cumplido".
Y agregó: "Jermain Taylor ha perdido, pero le doy todo el crédito, no son muchos los hombres que se suben a un ring de forma seguida ante rivales de gran calidad. Taylor lo hizo antes contra Hopkins y ahora contra Pavlik".
El sábado Pavliklanzó la friolera de 845 golpes y conectó 267. Taylor: 456 y 178 fueron certeros. También lanzó el campeón 484 jabs y conectó 144.
"Fue el secreto, me lo quitaba con el jab y luego entraba con mi derecha".
En los golpes de poder, la diferencia fue todavía mayor. Lanzó 361 golpes y conectó 123 mientras su rival marcaba con 164 y apenas 76.
La caprichosa aritmética, sin embargo, no parece coincidir con el paso por el ring de los boxeadores, ya que al margen de la iniciativa de Pavlik y su mejor inicio, luego la pelea fue muy pareja y tuvo momentos de alto vuelo.
Jermain Taylor no habló de su futuro, pero por Pavlik habló el mismo Bob Arum, quien dijo que se está negociando un combate ante "Tito" Trinidad el próximo 7 de junio en el Madison Square Garden de Nueva York.
En el aire del MGM de Las Vegas quedó la sensación de que el mejor boxeo vuelve a asomar la cara y que frente a Kelly Pavlik podríamos estar ante un boxeador listo para escribir una historia grande en el boxeo.
Pavlik mejoró su marca a 33-0, 29 KO’s, y Taylor la dejó en 27-2-1, 17 KO’s.

JOSÉ SULAIMÁN TEME POR EL FUTURO DEL BOXEO


La codicia ha reemplazado al orgullo y al honor en el boxeo, según opina José Sulaimán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).
"Hoy en día, los promotores, los managers y los boxeadores sólo quieren dinero, dinero y dinero. Años atrás, lo hacían por el orgullo, la gloria y el honor", afirmó Sulaimán durante una extensa entrevista con Reuters.
El dirigente mexicano tenía brillo en sus ojos cuando recordaba los días de gloria del boxeo profesional.
"Por aquel entonces había miles de boxeadores profesionales. Hoy sólo hay cientos de ellos. La técnica es mejor ahora, pero el corazón, la actitud y fuerza mental de los peleadores era muy superior antes", expresó Sulaimán.
Pocas personas están mejor calificadas para para dar semejante visión general de este deporte.
Sulaimán forma parte del boxeo desde 1941 cuando, con sólo 10 años, se calzó un par de guantes para participar de un combate de calentamiento, para luego comenzar a aparecer en los titulares de los diarios.
Después de las peleas, juntaba los escasos pesos que lanzaban al cuadrilátero algunos motivados espectadores mientras duraba la competencia con su rival.
Sulaimán preside el CMB desde 1975. Recientemente, convocó a una junta para decidir su futuro intentando conseguir un voto de confianza unánime en la convención anual que tendrá lugar en octubre en China.
Sólo tener un voto en contra sería la señal para que colgara los guantes después de más de 60 años en el deporte que ama, destacó el dirigente.
UN DEPORTE MAS SEGURO
Con 76 años, Sulaimán se ha dedicado últimamente a intentar hacer del boxeo un deporte más seguro que aquella salvaje versión que el encontró varias décadas atrás.
Entre otros cambios, el CMB fue pionero en reducir los combates por campeonatos de 15 a 12 asaltos, como también en realizar los pesajes 24 horas antes de la pelea y no el mismo día para, de ese modo, permitir a los boxeadores rehidratarse y alimentarse.
En esa línea, él ve el crecimiento de los combates de todo vale mezclados con artes marciales con cierta repugnancia.
"El circo de los romanos era bárbaro y ésto también lo es. Es como ver a dos animales intentando matarse el uno al otro", opinó.
"En México no se asentó y estoy luchando para que no suceda. Pero con el público en Estados Unidos, no lo sé, porque a ellos les gusta mucho. Yo, por mi parte, lo critico y no me parece humano", continuó el presidente del CMB.
Sulaimán puja por la unidad de las muchas organizaciones de boxeo existentes, que provocan una regulación diferente de las peleas por campeonatos del mundo que dependen de cada ente.
"Aún sabemos que nos quedan por hacer varias cosas en el futuro, y la CMB continuará peleando todo lo que pueda para traer orden, justicia y, sobre todo, seguridad al boxeo", aseguró.
"Necesitamos unidad. Actualmente, todos tratan de eliminar a todos", agregó.
PELEA POR EL TITULO
México albergará su primer combate por el título mundial de la categoría pesados el 8 de marzo en el complejo de Cancún, cuando el ruso Oleg Maskaev enfrente al nigeriano Samuel Peter.
Sulaimán no está preocupado por la escasez de grandes nombres en la categoría más importante del boxeo profesional, y dice que esto pasará por un período de tiempo.
"Lennox Lewis fue el último grande y ya no está. Estamos en una era de transición, esperamos por gente nueva", declaró el mexicano.
"Y cuando ellos muestren la imagen que buscamos, a través de sus capacidades y méritos, creo que tendremos un nuevo ciclo de grandes campeones", concluyó.

MAYWEATHER, ¿A LAS ARTES MARCIALES MIXTAS?


Parece ser que Floyd Mayweather ya encontró oficio hasta el mes de septiembre cuando está prevista su revancha con Oscar De La Hoya. Todo indica que el mejor boxeador libra-por-libra del momento ha firmado un contrato con la empresa de lucha WWE.
Mayweather acompañó al luchador Rey Misterio al evento de la WWE "No Way Out". Misterio, quien había sufrido una lesión en su bicep derecho, fue atacado por el luchador Big Show y Mayweather subió al ring a defender a su amigo. Por su supuesto que todo el grupo de Floyd también subió al ring. El Big Show, quien mide casi siete pies de altura, empujó a Mayweather y luego se puso de rodillas y retó al Pretty Boy a que le pegara en la cara. Parece que nadie le dijo a Mayweather que en la lucha se aguantan los golpes ya que el pugilista conectó una combinación de izquierda y derecha sólida a la nariz y boca del luchador, dejándolo ensangrentado. Después de los puñetazos, Mayweather salió huyendo por el público.
Luego del hecho los comentaristas especularon que Big Show pudiera enfrentar a Mayweather en un combate en el evento Wrestlemania en el mes de abril.
No quiero pensar que Mayweather está perdiendo interés en el boxeo. El año pasado particípó en la competencia de baile "Dancing with the Stars". El viernes participó en el juego de celebridades de la NBA en New Orleans y hoy domingo apareció en el evento de la WWE en Las Vegas. Esperemos que Mayweather no se lesione en este su nuevo hobby.